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sábado, 7 de noviembre de 2015

Cuando la mayoría de los esclavos en América del Norte y el Caribe eran blancos y católicos


Cuando la mayoría de los esclavos en América del Norte y el Caribe eran blancos y católicos
En el siglo XVII, la inmensa mayoría de esclavos en territorios británicos de América eran blancos y católicos... casi todos irlandeses

http://www.religionenlibertad.com/cuando-la-mayoria-de-los-esclavos-en-america-del-norte-y-38517.htm

José Ángel Antonio

¿Cuántas películas ha visto sobre esclavos negros maltratados por sus amos blancos? La horrible institución de la esclavitud que oprimió durante varios siglos a los africanos y afroamericanos en el Nuevo Mundo ha sido denunciada, con justicia y frecuencia, por el cine y la televisión.

Pero, ¿cuántas películas ha visto usted sobre esclavos blancos en el s.XVII? Una excepción sería la película de piratas Capitán Blood, de 1935, inspirada en las novelas de Sabatini, protagonizada por Errol Flynn y Olivia de Haviland (por primera vez juntos). Allí los llaman “indentured servants”, pero eran, a todos los efectos, esclavos.

Casi nadie sabe que en el siglo XVII la inmensa mayoría de los esclavos en el Caribe y las posesiones británicas en Norteamérica eran blancos y católicos.

Más aún, los esclavos blancos eran abundantes, baratos y desechables, y tendían a morir con facilidad.

Los esclavos negros, en cambio, se consideraban resistentes, fuertes, escasos y caros, y se les alimentaba y trataba mejor.



Blood y sus compañeros como esclavos
en una plantación británica, en la película de 1935


Durante el s.XVII, los ingleses deportaron cientos de miles de irlandeses y, en menor medida, escoceses, a sus plantaciones en el Caribe y Norteamérica.

Los ingleses, conocidos por su meticulosidad en la documentación, no llevaban apenas cuenta de lo que hacían en Irlanda. Faltan muchos datos, pero los historiadores irlandeses, estadounidenses, caribeños y escoceses han ido recomponiendo las piezas del puzle.


Kinsale: empieza un siglo negro para Irlanda

En 1541 Enrique VIII, el mismo que repudió a Catalina de Aragón y creó la Iglesia Anglicana con él al frente, se proclamó como rey de Irlanda. Durante medio siglo los ingleses fueron conquistando el país, con una última gran batalla en Kinsale en 1602, en la que participaron unos 3.500 soldados españoles. Los ingleses vencieron, y en ese momento expulsaron del país a los resistentes irlandeses (muchos fueron a España o a sus territorios europeos). A esos expatriados irlandeses se les llamó “Gansos Salvajes” y los hubo durante todo el siglo y parte del siguiente.

Pero poco después, el rey inglés Jacobo II estableció una nueva política: en vez de expulsar a los descontentos, favoreció venderlos como esclavos. El primer caso documentado se dio en una colonia en la Guayana, en el Amazonas, en 1612: la primera venta de esclavos irlandeses.

Una proclamación del rey inglés estableció en 1625 que los prisioneros políticos irlandeses se venderían como mano de obra forzada a las plantaciones de las Islas Orientales.

En 1632 se sabe que la inmensa mayoría de los esclavos de las islas caribeñas inglesas de Montserrat y Antigua eran irlandeses. Un censo de 1637 muestra que 7 de cada 10 habitantes de Montserrat eran esclavos irlandeses.

A estas alturas, la demanda era alta, y los esclavos morían pronto. No bastaban los presos políticos (rebeldes al dominio inglés): cualquier crimen común (pequeños robos, etc…) era excusa para deportar irlandeses a las plantaciones.

También había bandas de secuestradores que recorrían el campo, atrapaban a cualquiera y lo vendían a los traficantes sin que nadie preguntara mucho.

Los esclavos negros en el Caribe británico había que comprarlos. Los esclavos irlandeses, en cambio, llegaban casi regalados por el Estado a las plantaciones.


Cromwell, puritano y feroz anticatólico

En 1641 estalló otra revuelta irlandesa, la Guerra de la Confederación, que fue sofocada en 1649 por el nuevo líder inglés, el puritano y autoritario Cromwell, ferozmente anticatólico (por ejemplo, intentó eliminar la Navidad del calendario y la celebración popular en las islas británicas; incluso prohibió los pasteles de Navidad).

De 1641 a 1652, durante esta revuelta y en sus años inmediatos, la población de Irlanda descendió de 1.466.000 habitantes a apenas 616.000.

Aproximadamente 550.000 irlandeses fueron eliminados físicamente o por hambre provocada. Otros 300.000 fueron deportados como esclavos. La deportación de varones dejaba a mujeres y niños inermes… y ellos también podían ser comprados y deportados en posteriores oleadas.



Richard Harris interpreta a Cromwell, vestido de
parlamentario puritano, en la película de 1970


De 1650 a 1660 se desarrolló el llamado “Reinado del Terror” de Cromwell, que activamente quería eliminar la población irlandesa y católica de la isla. En 1650, llegaron a las plantaciones caribeñas de Saint Kitt 25.000 esclavos irlandeses.

Se calcula que en esta década la Corona y sus administradores secuestraron a cien mil niños irlandeses de entre 10 y 14 años y los llevó a las plantaciones del nuevo mundo: el Caribe, Virginia y Nueva Inglaterra.

Sólo en esta década llegaron más esclavos irlandeses al Nuevo Mundo que el total de población libre anglosajona radicada allí.

En 1651, Cromwell ganó dos guerras contra Holanda para asegurarse que podía tener el monopolio del tráfico de esclavos y en 1655 conquistaba Jamaica a los españoles para convertirla en su gran base esclavista en el Caribe. Pero no desatendió el resto de las plantaciones. En 1652 envió otros 12.000 esclavos irlandeses a las Barbados.

Hay que tener en cuenta que Cromwell financiaba sus guerras en Irlanda, simplemente, prometiendo tierras a los señores ingleses que allí acudieran a luchar. En esas tierras sobraba población campesina: los señores preferían dedicarlas a pastos. Una norma de 1657 establecía que todos los habitantes del condado de Clare debían trasladarse en seis meses o ser detenidos por “alta traición” y enviados a las Américas.

En esta época no era un crimen que cualquier inglés matase un irlandés… pero preferían atraparlos vivos y venderlos.



Cuando se equivocaban de esclavos

A veces, las bandas de secuestradores se excedían y se equivocaban de víctimas. En 1659 llegó a Londres una petición de 72 esclavos en las Barbados que aseguraban ser ingleses ilegalmente secuestrados y atrapados allí. La misma petición aseguraba que en las plantaciones americanas había 7.000 u 8.000 escoceses tomados prisioneros en la batalla de Worcester de 1651 e incluso 200 franceses, secuestrados y vendidos, cada uno a cambio de 900 libras de algodón.

Hay más cifras registradas de los últimos días de Cromwell: 52.000 mujeres, chicas y jóvenes irlandeses se vendieron en las Barbados y Virginia en 1657. Mil chicos y mil chicas más de Irlanda se vendieron en Jamaica en 1656.

Cromwell murió en 1660, pero su sucesor Carlos II, hijo del decapitado Carlos I, no dudó en mantener el negocio de la trata, con el compromiso de entregar al menos 3.000 esclavos anuales a la “Real Compañía de Aventureros” (en realidad, una compañía de venta de esclavos).


De "indentured servants" a esclavos

En su origen, el concepto de “indentured servants” tenía una definición bastante bien delimitada y quizá a ella se acogían muchos irlandeses antes de 1620. En esa primera fase, el individuo aceptaba voluntariamente ir a América y pagaba el pasaje, manutención y un pedazo de tierra en las colonias trabajando en el lugar de destino una serie de horas diarias durante unos años. Este acuerdo podía figurar por escrito.

Sin embargo, desde 1625 los irlandeses fueron simplemente secuestrados, vendidos y puestos a trabajar como esclavos: era un nuevo y lucrativo negocio masivo. Aunque la propaganda inglesa siguió llamando a estos esclavos “indentured servants”, desde 1625 se trataba ya siempre de mera trata de seres humanos y esclavitud forzada.

Durante este siglo un esclavo irlandés costaba el equivalente a 5 libras esterlinas, mientras que uno negro costaba entre 4 y 10 veces más. Los dueños de las plantaciones no tenían apenas interés en mantener vivos a los esclavos irlandeses. El coronel William Brayne pedía en 1656 que llegasen a las plantaciones más esclavos negros porque “puesto que los dueños tendrán que pagar más por ellos, tendrán más interés en mantenerlos con vida, algo de lo que carecen en [el caso de los esclavos irlandeses]”.

Los negros duraban más en el clima caribeño y además eran paganos, algo que los dueños ingleses preferían a los irlandeses, que era odiados papistas.

Además, en teoría un negro servía toda la vida, mientras que un irlandés debía ser liberado en 7 o 10 años… pero esto no sucedía con frecuencia, ya que la mayoría moría antes.


Sin derecho a asistencia religiosa

A efectos religiosos, los irlandeses católicos no eran considerados cristianos y no tenían derecho a asistencia religiosa (tampoco la tenían los católicos libres en Inglaterra).

Muchos no sabían la lengua inglesa, y hablaban sólo gaélico. Pero otros estaban alfabetizados, sabían escribir y llevar cuentas. Con todo, cualquier dueño podía matar a cualquiera de sus esclavos, negros o irlandeses, sin excusa ninguna: no era un crimen, sólo un gasto de propiedad.

Cuando el Parlamento estableció el Acta de Regulación de Esclavos en las Plantaciones en 1667 enumeró los castigos que se podían infligir a los esclavos que hubiesen cometido un delito contra “cristianos”… se especificaba que los católicos no se consideraban cristianos, ni siquiera si habían logrado sobrevivir y ser libres de alguna manera.




"Aparear" irlandesas con negros, cosechar mulatitos

Los dueños de las plantaciones no solían tener relaciones sexuales con las esclavas negras, cosa que aterrorizaba su mentalidad racista, pero sí forzaban a las esclavas irlandesas. La ley establecía que los bebés hijos de esclava eran esclavos y pertenecían al amo.

Los amos podían hacer que las esclavas se cruzasen con otros esclavos blancos o con negros, buscando esclavos mulatos más resistentes y que se podían revender a buen precio.

A veces las irlandesas sobrevivían a todos los abusos y lograban ser libres… pero no sus hijos. Esas madres liberadas decidían quedarse en la plantación con sus niños que seguían siendo esclavos, y ellas seguían un tipo de vida de práctica esclavitud.

En 1681 se aprobó una ley que prohibía la práctica de aparear mujeres esclavas irlandesas con esclavos africanos “para vender” los hijos: era una ley implantada por la Real Compañía Africana porque interfería con sus beneficios.

Pero seguía siendo legal aparearlas para la “producción propia” de la plantación. De esta época se sabe que la Real Compañía Africana envió 249 cargamentos de esclavos irlandeses y negros a las Indias entre 1680 y 1688: eran 60.000 “unidades”, 14.000 murieron durante el viaje.


La mortandad de los irlandeses

¿Cuál era el nivel de mortandad de los esclavos irlandeses?

No es fácil establecerlo, pero los historiadores no conocen ni un solo caso de irlandés deportado a América como esclavo que consiguiera volver a su país para contarlo. Los irlandeses que lograban la libertad por lo general dejaban esa colonia y marchaban a otra en la América continental o en otra isla.

Se sabe que entre 1641 y 1649 se compraron en las Barbados 21.700 esclavos irlandeses. Sin embargo, parece que nunca hubo más de 8.000 o 10.000 en las islas. Morían rápido y necesitaban ser sustituidos.

A veces los barcos esclavistas tiraban sus esclavos por la borda porque si morían “por accidentes en el mar” se cobraba un seguro, pero si morían de hambre en las bodegas no se cobraba nada (se conoce el caso del navío Zong, que arrojó 132 esclavos vivos por la borda).


Montserrat, la isla más irlandesa

La isla de Montserrat (así la llamó Colón en 1493, recordando su paso por Barcelona) fue quizá en la que sobrevivieron más irlandeses, y de hecho llegaron de Saint Kitts y otras islas en 1643 porque había fama de que en esta isla había más libertad para los católicos (aunque no había clero ni culto).

En 1724 seguía sin haber clero católico en la isla, pero el pastor anglicano, James Cruickshank se quejaba de que en su zona, Saint Peters, en el norte de la isla, había 20 familias protestantes frente a las 40 católicas (que no iban a su parroquia). En el sur de la isla, la población católica era aún mucho mayor.

Hoy la isla (de hecho media isla, la mitad sur está destruida por el volcán local desde hace pocos años) tiene 2 parroquias católicas. La población es negra, aunque quizá de piel algo más clara que en otras islas, y muchos tienen apellidos irlandeses, aunque eso no significa necesariamente ascendencia de esa nación.


Una católica ahorcada por no saber inglés

Un personaje que puede poner rostro a esa época es Ann Glover. Fue deportada con otras decenas de miles de irlandeses como esclava a Barbados durante la invasión de Cromwell en Irlanda. Hay fuentes que dicen que su marido fue asesinado en Barbados porque se negaba a renunciar a su fe católica.

En 1680 era ya una mujer mayor que vivía con su hija en Boston, Massachusetts, trabajando como criadas en la casa de un hombre llamado John Goodwin. En verano de 1688 se pusieron enfermos 4 o 5 de los niños de la casa. El médico sugirió que la causa podía ser brujería. Una niña de 13 años aseguró que se puso enferma después de descubrir que la hija de la vieja Ann Glover robaba ropa de la casa.

Ann fue arrestada y juzgada por brujería. Ella apenas sabía hablar inglés y durante el juicio se aferraba a su gaélico nativo. Un testigo la consideró “una vieja irlandesa escandalosa, muy pobre, católica romana obstinada en idolatría”.

El tribunal pidió a la anciana que recitase el Padrenuestro. Ella lo recitó mezclando gaélico y latín, como lo había aprendido de niña. ¡Nunca más había tenido acceso a ninguna formación católica viviendo en colonias protestantes como esclava! No pudo recitarlo en inglés, y se consideró una prueba de brujería.

Fue condenada a muerte y se le dio la oportunidad de renunciar al catolicismo, pero se negó. Fue ahorcada entre los gritos y burlas de la multitud en Boston, que se había reunido para ver “si la papista se arrepentía”, como escribió un contemporáneo. Es famosa por ser la última "bruja" ajusticiada en Boston.

En el trailer de 1935 de Capitán Blood, en el minuto 1,45, hay escenas que recogen la "bárbara crueldad" del esclavismo inglés en las plantaciones; después no se ha visto apenas en el cine
https://www.youtube.com/watch?v=MXb1QqmrRNc

domingo, 26 de abril de 2015

El genocidio liberal de los británicos contra el pueblo católico irlandés








El primer genocidio premeditado de la Edad Contemporanea es el de la Vendée, realizado por el estado francés tras su revolución liberal.

El segundo, que superó en mucho en el número de asesinatos al primero, es también un genocidio liberal, es el efectuado por la monarquía parlamentaria británica en Eire

No es el primero que los anglosajones hacían contra los católicos irlandeses, pero si es el que más víctimas inocentes produjo, empequeñeciendo las salvajadas de los Tudor anglicanos y del reformado Cronwell
http://admin.religionenlibertad.com/archivos/religionenlibertad.com//An_gorta_Mor.jpg

´An Gorta Mór´ -La Gran Hambruna - Pintura Mural en  Whiterock Road, Belfast. [*]



La clave para entender el desastre irlandés reside en la propiedad británica de la tierra irlandesa.

Tras la tiránica ocupación de Oliver Cromwell, la tierra agrícola se había robado a los católicos irlandeses.

En la Irlanda del s. XIX  la inmensa mayoría de los campos pertenecía a aristócracia británica ocupante, a la cual se los había entregado la corona

Los campesinos irlandeses  eran sus aparceros en una condición cuasiservil.

Así, en esas tierras se cultivaban el trigo que era exportado a Inglaterra, mientras que los irlandeses sólo se alimentaban de los productos de la huerta familiar (especialmente patatas, gracias a que rinde más de una cosecha anual -2 a 4 según condiciones óptimas- y a que el tubérculo soporta condiciones de frío extremo -en Perú se cultiva en la Puna o Sierra Andina-).

En consecuencia fue esta situación de sometimiento irlandés bajo los británicos la causa de que la enfermedad de la patata tuviera tan trágicas consecuencias: mientras los patatales morían, los trigales gozaban de buena salud pero los irlandeses no podían acceder a este alimento pues pertenecía a los terratenientes ingleses.

Durante aquellos trágicos años no se sabe de ningún terrateniente británico que, movido por sentimientos humanitarios, abriera sus despensas a los hambrientos irlandeses

No se sabe que la corona inglesa tomara medidas paliativas para con sus famélicos súbditos literalmente muertos de hambre.

Al contrario, que los irlandeses murieran o emigraran aseguraba aún más el dominio inglés sobre la tierra ocupada.

Los autores contemporáneos de la hambruna, no dejaron de testimoniar esta explicación, así como la crueldad de que, en medio del desastre humanitario, los terratenientes británicos seguían exigiendo, con la complicidad criminal del gobierno británico, a sus aparceros el pago del arriendo.

***

Skibbereen, también conocida como Viejo y querido Skibbereen, es una canción popular irlandesa, en forma de un diálogo en el que un padre habla a su hijo, cuando el hijo le pregunta porque han dejado la población del mismo nombre (en el condado de Cork, sobre la hambruna de Irlanda, siendo desalojados de su casa, y de la necesidad de huir a causa de la rebelión la "Young Ireland" de 1848,

La letra de la canción es paradigmática de la situación y la actuación del gobierno protestante de Su Graciosa Majestad con los irlandeses católicos



O, father dear I oftimes hear you speak of Erin´s Isle
Her lofty scenes, her valleys green, her mountains rude and wild
They say it is a lovely land wherein a prince might dwell
So why did you abandon it, the reason to me tell
My son, I loved my native land with energy and pride
Till a blight came over all my crops and my sheep and cattle died
The rents and taxes were to pay and I could not them redeem
And that´s the cruel reason why I left old Skibbereen
´Tis well I do remember that bleak November (/December) day
When the bailiff and the landlord came to drive us all away
They set the roof on fire with their cursed English spleen
And that´s another reason why I left old Skibbereen
Your mother, too, God rest her soul, lay on the snowy ground
She fainted in her anguishing seeing the desolation round
She never rose, but passed away from life to immortal dreams
And that´s another reason why I left old Skibbereen
Then sadly I recall the days of gloomy forty-eight.
I rose in vengeance with the boys to battle again´ fate.
We were hunted through the mountains as traitors to the queen,
And that, my boy, is the reason why I left old Skibbereen.
Oh you were only two years old and feeble was your frame
I could not leave you with my friends for you bore your father´s name
So I wrapped you in my cóta mór at the dead of night unseen
And I heaved a sigh and I said goodbye to dear old Skibbereen
well father dear, the day will come when on vengeance we will call
And Irishmen both stout and tall will rally unto the call
I´ll be the man to lead the van beneath the flag of green
And loud and high we´ll raise the cry, "Revenge for Skibbereen!"

https://www.youtube.com/watch?v=Xbgqa4SOLLs
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[*]  La imagen procede de la serie de grabados "Skibbereen 1847"  que fueron editados por The Illustrated London News  en 1847
 
 
http://admin.religionenlibertad.com/archivos/religionenlibertad.com//IlustracionHambre.jpg

http://admin.religionenlibertad.com/archivos/religionenlibertad.com//IlustracionHambre1.jpg

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Coda

Hoy en día algunos irlandeses simpatizan con ETA pues se creen que lo que ocurre en Euskal Herria es lo mismo que lo que pasa en el Ulster.

Por eso se hace necesario explicar a los irlandeses que ETA no equivale al IRA en España, y que la causa "etarra" nada tiene que ver con lo que disputa el IRA contra los británicos.

La causa etarra en Irlanda sería como si uno de los cuatro territorios históricos irlandeses quisiera separarse de Irlanda, y para ello matara y extorsionara a todo el que se le pusiera por delante.

La causa irlandersa es similar a la causa española con respecto a Gibraltar

sábado, 11 de abril de 2015

Población y soberanía nacional


por Michel Schooyans


El éxito de las tesis maltusianas se debe primero a su aparente simplicidad y a su carácter perentorio. Desde 1798, el célebre pastor anglicano nos advierte: el crecimiento de la producción alimenticia se lleva a cabo según una progresión aritmética; el crecimiento de la población obedece a una progresión geométrica. Los pobres deben retrasar la edad para casarse. Las leyes sociales perturban el juego de las leyes de la naturaleza, que quiere seleccionar a los más aptos y eliminar al reste. Desde 1803, Malthus precisará que no todos tienen reservado un lugar en el banquete de la naturaleza; la naturaleza notifica a los inútiles que tienen que irse, y no tarda en ejecutar su propria orden (1).
A pesar de haber sido repetidamente criticadas y desmentidas por los hechos, las tesis del pastor anglicano siguen siendo retomadas con implacable constancia. Las encontramos ya sea en su formulación original, ya sea puestas de relieve sobre algún punto en particular o bien, por el contrario, maquilladas. En el presente trabajo, seguiremos estas metamorfosis hasta nuestros dias (2).

Desde el siglo XIX, estas tesis son reforzadas con el aporte del organicismo, divulgado en particular por Herbert Spencer (1820-1903): la sociedad humana es un cuerpo cuyos miembros son muy diferentes en función de su utilidad, su valor o su dignidad. Es inadmisible que los menos dotados perjudiquen a toda la especie. Es pues preciso que ayudemos a la naturaleza a efectuar su selección. Galton (1822-1911) precisará incluso que esta selección debe ser artificial. Los médicos tendrán un papel preponderante en este programa de eugenismo (3). Según John Stuart Mill (1806-1872), análogas diferencias se encuentran entre las sociedades; entre éstas hay una jerarquía determinada, y las menos dotadas deben aceptar su subordinación a las más "civilizadas". En relación con esto, hablase a veces de darwinisino social.

El neomaltusianismo se afianza poco después, y es representado por Margaret Sanger (1883-1966). Esta corriente emprende la mezcla de las tesis maltusianas sobre la población con una doctrina moral individualista, hedonista y utilitarista. Esta moral del placer individual disocia el comportamiento sexual de la procreación. En la unión sexual el placer es el bien; el niño, es el riesgo. El otro es interesante en la medida que me aporta placer y/o provecho. De ahí se deriva el rechazo al matrimonio, el elogio del amor libre, del eugenismo, etc.

Según Malthus, la superficie terrestre limita inexorablemente la producción alimenticia, y los límites de ésta determinan sin piedad el número de hombres que el mundo puede contener. Este tema de la tierra va a conducir a la temática contemporánea de la ecología. Tema este que tiene raíces históricas notables. Centrada sobre la expansión, incluso la agresión, el imperialismo británico se traduce en políticas de conquistas territoriales y de explotación de recursos naturales. Por su parte, los Estados Unidos no esperan el fin de la Guerra de Secesión para poner en práctica la doctrina mesiánica del Destino manifiesto. La anexión de Florida, Texas, California, las guerras de Cuba y Filipinas, la separación de Panamá y Colombia, etc. permiten comprender la importancia de las "zonas de influencia", de las "fronteras" movibles, "cotos de caza reservados" - y de lo que las geopolíticos alemanes pronto llamarán el "espacio vital".

La vulgata maltusiana se presenta pues como un tronco cuya sabia nutre tres tipos principales de ramificaciones: el organicismo, el neomaltusianismo, el ecologismo. En total, tenemos pues, cuatro componentes cuyas interconexiones aparecen ya desde el siglo XIX.

Metamorfosis de estos componentes

Veremos ahora como estos componentes se encuentran en ciertos discursos que la ONU o sus agencias consagran a la población. Nos referimos aquí, de manera especial al FNUAP, al Banco Mundial, a la Organización de la Salud, al PNUD, a la UNICEF, a la FAO e incluso a la UNESCO (4). Vamos a mostrar bajo qué formulaciones son retomados y explicitados hoy día los cuatro componentes que hemos identificado (5) .

Vuelta al maltusianismo

¿Cómo aparece la vulgata maltusiana original en los discursos de estas instituciones internacionales y en las conferencias organizadas por ellas? El crecimiento poblacional - se dice- es exponencial. La producción alimenticia no funciona igual. La tierra no puede alimentar a todos. Los pobres del Tercer Mundo tienen demasiados hijos y son responsables de su propia miseria. El crecimiento poblacional es causa de la pobreza y del desempleo; y es un obstáculo para el desarrollo. Además, la concentración de pobres en las ciudades es causa de delincuencia y de criminalidad: ciertas declaraciones de la Conferencia de Estambul sobre el hábitat (1996) lo subrayaron (6).

Con afirmaciones como estas: "Sin control de la población no hay desarrollo posible", a partir de la IIa Conferencia Internacional sobre la Población (Belgrado, 1965), la planificación de los nacimientos es presentada como una forma de ayuda para el desarrollo. En sus decisiones sobre procreación, las parejas deben tomar en cuenta el contexto social. Poco después se dirá que es preciso "monitorear", es decir controlar y limitar el crecimiento de la población. Este era el objetivo de la Conferencia del Cairo sobre Población y Desarrollo (1994). Desde entonces, se pide a los Estados un reporte de lo que han hecho para aplicar el "plan de acción" decretado "por consenso" en el Cairo. Anteriormente, la Conferencia de Río (1992) había alimentada la idea que la capacidad portadora de la tierra se había alcanzado o incluso rebasado. En su definición original, el desarrollo "sustentable" requeriría de un control de las poblaciones. Si este control no se realizaba, la bomba "P" (población) no tardaría en explotar.

Vuelta al organicismo

En 1946, Julian Huxley fue puesto a la cabeza de la UNESCO. Era conocido por ser partidario de la esterilización de los débiles mentales y de aquellos con quienes la sociedad no sabía que hacer. Una variante de este eugenismo se encuentra en Frederick Osborne quien, en 1952, llega a ser primer presidente del influyente Population Council. Esta institución privada merece ser mencionada aquí por la influencia que el grupo Rockefeller ejerce a través de ella, y hasta nuestros días, en los programas demográficos de la ONU y de sus agencias.

Recordemos que Galton prefería la selección artificial en lugar de la selección natural de Malthus, introduciendo pues un elemento voluntarista, es decir intervensionista. Son los pobres quienes fracasan y los ricos los que triunfan. Los primeros fracasan y con ello prueban que son inferiores; los segundos triunfan y prueban con ello que son superiores. Por el bien de la humanidad, hay que impedir a los pobres la procreación y fomentarla entre los superiores.

Ahora bién, desde la Conferencia de Bucarest (1974) aparece la dimensión voluntarista del control demográfico, especialmente entre los pobres, este control requiere de una acción sistemática. La IVa Conferencia (México, 1984) menciona la necesidad de un plan de acción, cuya mejor formulación es obra de la Conferencia del Cairo (1994). En la actualidad son múltiples las reuniones que se dedican ampliamente a comprobar la aplicación de este plan de ación.

Frecuentemente, la estrecha asociación entre eugenismo y selección artificial es puesta en obra para "justificar" e incluso patrocinar algunas secciones de los programas de la ONU cuyo objetivo es contener las poblaciones del mundo, según criterios que discriminan a los pobres. Ted Turner, patrón de la CNN, o Bill Gates, Mister Microsoft, distribuyen donativos faraónicos en la ONU, y en particular en el FNUAP, destinados a reducir los nacimientos entre los pobres en vez de crear prioritariamente escuelas que, llegado el momento, harían explotar sus propios mercados...

Vuelta al neomaltusianismo

Los primeros neomaltusianos alimentaron el argumentario individualista, libertario y feminista. El neomaltusianismo actual insiste, por su parte también, en el derecho al placer individual y en la emancipación de las mujeres. Sin embargo, sobretodo a partir del reporte del FNUAP de 1994, la educación y la emancipación de las mujeres son previstas como un poderoso medio para hacer bajar el crecimiento de la población. Es por eso que la educación de las mujeres debe incluir una sección importante relacionada con la educación sexual y la "salud reproductiva" que forma parte de los "nuevos derechos" proclamados: derecho a la anticoncepción, al aborto, a la esterilización, a la homosexualidad, a la eutanasia. Estos "nuevos derechos" deberían poder responder a "necesidades insatisfechas". En la Conferencia de Copenhague (1995), bajo la presión de lobbies o cabildeos homosexuales, estos nuevos derechos han sido llamados a cubrir "comportamientos fuera de las normas".

Tanto en Pekín (1995) como en Estambul (1996), la familia es presentada como el lugar prototípico de la lucha de clases; en ella, la mujer es oprimida por el hombre quién, imponiéndole el "fardo" de la maternidad, le impide realizarse al tiempo que aporta su contribución a la producción. La liberación de la mujer pasa pues por la destrucción de la familia. Tema clásico del neomalthusianismo, la destrucción de la familia aparece a partir de ese momento bajo la rúbrica de los "nuevos modelos" de familia: al lado de la familia monogámica y heterosexual tradicional, aparecen las - así llamadas - "familias" monoparental, homosexuel, recompuesta, etc.

Durante la Conferencia de Pekín (1995), todos estos temas fueron agrupados bajo la etiqueta del "gender" (género): la diferencia de roles atribuidos al hombre y a la mujer en la sociedad no tienen ningún fundamento natural; estas diferencias son producto de la cultura y, como tales, pueden y deben ser abolidas. Estamos en plena revolución cultural.

Vuelta al ecologismo

Malthus temía la disparidad entre, por un lado, las tierras cultivables y los recursos alimenticios y, por otro lado, el número de bocas por alimentar. A pesar de estudios científicos que desmienten la vulgata maltusiana, la extensión de esta tesis del pastor anglicano viene generalizada y aplicada a las relaciones entre la Tierra y el hombre. En la ampliación de la disparidad expresada por Malthus, se observan diferentes etapas.

Para empezar, henos aquí a bordo del Radeau de la Méduse, del pintor Géricault, o sobre los botes salvavidas del Titanic. La nave Tierra incluye alrededor de seis mil millones de pasajeros y estaría sucumbiendo. Ahora bien, las lanchas de salvamento solo pueden recibir a la tercera o cuarta parte de los pasajeros. Es preciso entonces sin ninguna piedad cortar las manos de quienes quieren subir a las lanchas; de no ser así todos perecerán. Coustaud, versado en demografía pelágica, recomendaba entonces que se redujese la Población mundial al cuarto de su nivel actual.

Siempre de conformidad con la tradición maltusiana, los pobres son el blanco que se debe perseguir de manera prioritaria. Su crecimiento demográfico sería la causa de la degradación del medio ambiente: deforestación, desperdicio de recursos, sobrecalentamiento, deterioro de la capa de ozono, etc. El hombre sería el más grande "predador". La Conferencia de Rió (1992) fue consagrada enteramente a estos temas. Maurice King recomienda la organización de "reservas"" confinadas en "parques" protegidos por "rangers", algo así como una policía demográfica. La tarea de estos "rangers" sería "contener" a las poblaciones pobres en los límites de ciertas quotas. Ocurre lo mismo con hombres que con elefantes: serían una amenaza para el medio ambiente; los equilibrios "naturales" deben pues ser protegidos a todo precio. En caso de no poder contener el crecimiento demográfico entre los pobres, habría que dejarlos morir. De donde se desprende, después del proceso emprendido por Malthus contra las "leyes parroquiales" favorables a los pobres, el proceso, hoy en día, de la ayuda a los pobres de nuestra época. El mensaje de Malthus sigue siendo actual: ayudar a los pobres es transgredir la moral natural; si la Señora Naturaleza es violenta, la sociedad también debe ser violenta.

La exaltación del medio ambiente ha conducido a una radicalización de las ecologías anteriores. Ya la Conferencia de Bucarest (1974) consideraba que el crecimiento de la población afectaba al medio ambiente y se había convertido en problema internacional. La "ayuda" para este objetivo - dicen hoy día - debe ser reforzada.

Esta radicalización es tan marcada durante la Conferencia de Estambul (1996), que evidencía la relación entre planificación territorial y planificación de los nacimientos. En adelante, según Luc Ferry, el hombre ya no es el centro del universo. el antropocentrismo de la tradición occidental, y en particular cartesiano, ha fracasado (7)7. El hombre no trasciende la naturaleza material; es un ser entre otros, inmerso en el universo. El hombre no sólo debe someterse al Estado o el Estado a las organizaciones internacionales; debe igualmente reconocer que los animales también tienen derechos; debe someterse a la Tierra Madre y, tal y como promueve la Nueva Era, reverenciar a Gaïa.



La ideología de la seguridad demográfica

Más que nunca las tesis maltusianas son reactivadas y son objeto de diversas presentaciones y de acentuaciones variables. Escondida bajo ropajes diferentes, reaparece la cantaleta maltusiana. el número excesivo de hombres es la primera causa de las desgracias que afectan a la humanidad.

Se debe entonces aumentar la ayuda asignada a los programas de control de la natalidad y reforzar, con el mismo objetivo, los poderes de las organizaciones internacionales, especialmente de la ONU y de sus agencias - así como de las ONG identificadas como de confianza.

Los temas maltusianos se entrelazan y dan origen a una ideología cientista caracterizada por la mono-causalidad. El parámetro demográfico es tan exaltado que se invoca tanto para iluminar el pasado como para legitimar programas de acción cada vez más voluntaristas, es decir, de hecho, impuestos a los individuos y a los Estados.

Hemos llamado a esta ideología la ideología de la seguridad demográfica, por analogía con la "doctrina de la seguridad nacional" (8), doctrina a la que apelaban la mayoría de los regímenes militares latinoamericanos en los años 60. Esta doctrina consideraba, uniéndose a teóricos norteamericanos y europeos, que el antagonismo dominante era el que oponía al Occidente liberal y democrático, con el Este totalitario y comunista. Era preciso poner un dique, es decir contener el brote que venía del Este. Este antagonismo se traducía en una guerra total, que "justificaba" algunos regímenes de excepción. Esta ideología contaba con el miedo para imponer a algunas poblaciones ávidas de desarrollo y libertad, sacrificios no excentos de represión e incluso de violencia. La salvación de la Nación suponía en principio legitimar un poder concebido a la manera de Hobbes: poder "puro" que se expresaba mediante leyes que son la expresión de la voluntad del Leviatán.

Los cuatro componentes que hemos analizado se integran en la ideología de la seguridad demográfica que, en la actualidad, reinterpreta el "antagonismo dominante" aplicándolo a las relaciones Norte-Sur, ricos y pobres. Según esta ideología, la mayor amenaza que podría cernirse sobre el Norte, es la que vendría del Sur, pobre pero mucho más poblado. De donde se desprende la necesidad imperiosa de poner freno al crecimiento demográfico del Sur sin escatimar en los medios. La formulación más cínica de esta ideología se encuentra en el Reporte Kissinger (1974) (9).

La nueva ideología cuenta a su vez también con el miedo que el Sur - se dice - debe inspirar. El programa de acción de nosotros los ricos, puede apelar a fundamentos sólidos, incluso "científicos', proporcionados por Malthus y por sus continuadores. Y en vista de que nuestra causa es "justa", estamos autorizados - dicen ellos - a recurrir a los instrumentas de acción de que dispone la ONU, e incluso a reforzarlos.

Análisis crítico de esta ideología

Causa consternación observar el crédito que algunos responsables de toma de decisiones políticas, otorgan ingenuamente a construcciones ideológicas carentes de toda pertinencia científica. Semejantes ayudas a la decisión sólo pueden conducir a catástrofes. Pasaremos revista nuevamente a los cuatro componentes, evocando lo que dicen de ellos estudios científicos de calidad indiscutible.

Primacía del capital humano

Fraguadas desde el siglo XIX, las tesis de Malthus fueron desmentidas por las investigaciones y las realizaciones, iniciadas en México, de Norman Borlaug, padre de la revolución verde en la India, lo que le valió ser premio Nobel de la Paz en 1970. Todas las hambrunas de la actualidad tienen su origen en guerras, ignorancia, malos gobiernos, corrupción, o también en disfunciones de los sistemas de distribución. Asimismo, Julian Simon, "nobelisable" muerto prematuramente, mostró que los recursos naturales estaban lejos de agotarse; el único recurso que corre el riesgo de faltar es el mismísimo hombre; sólo él tiene el poder de hacer de cualquier cosa un recurso y de un recurso, una riqueza. El hombre es el primer capital que se debe valorar.

Además, hay que hacer notar que, desde hace años, los demógrafos más respetados han llamado la atención sobre la caída generalizada de las tasas de crecimiento de la población y sobre la baja, a veces alarmante, de los índices de fecundidad. Estas tendencias ya se percibían desde hace unos treinta años; sin embargo, como contradicen la vulgata maltusiana, no fueron admitidas y reconocidas sino hasta hace poco por el FNUAP y las demás agencias de la ONU involucradas. Asimismo, lejos de sacar como conclusión la necesidad de cuestionar los programas de control, estas agencias toman como pretexto los aniversarios de las Conferencias del Cairo y de Pekín a fin de reclamar más recursos para el funesto "plan de acción".

Población y credibilidad nacional

Es preciso señalar aquí que el efectivo y la estructura por edad de la población son importantes para la afirmación de la soberanía de una nación en el contexto general de las relaciones internacionales. Es lo que enseña la historia y lo que la actualidad confirma cada día. Es cierto que el estado de la población de una nación no basta para su afirmación política, pero no se puede negar que es parte necesaria y ostensible de la misma. De este modo, a pesar de las diferencias ideológicas que las separan, ninguna gran nación puede darse el lujo de fomentar malas relaciones con China, ni, por otro lado, con la India (10). La credibilidad internacional de los dos gigantes de América Latina, Brasil y México, está fuertemente hipotecada por su déficit demográfico.

El globalismo

Las diferentes concepciones del globalismo deben ser examinadas con mucha atención. Si globalismo significa que los hombres y los Estados son responsables los unos de los otros, si con esto nos referimos a un sentido más agudo de la solidaridad, no podemos mas que alegrarnos. Sin embargo, junto con otros, Zbigniev Brzezinski abrió el camino para otra concepción del globalismo, según la cual, los Estados Unidos deberían asumir el liderazgo de un directorio de países ricos con el fin de evitar el caos mundial. Esta prevención del desorden debería incluir la "contención" de los países del Tercer Mundo y la repartición de las tareas según el espíritu de John Stuart Mill (11).

Aplicado a las relaciones entre Estados, ese globalismo significa un cuestionamiento radical de la soberanía de las Naciones. A este respecto, es extremadamente preocupante ver las instancias internacionales - sobre todo la ONU, pero también la Unión Europea - roer la autonomía de las Naciones soberanas a quienes sin embargo, deben su existencia y su legitimidad. En particular, mediante convenciones, las legislaciones nacionales son debilitadas, naciendo de este modo un nuevo derecho, que es utilizado particularmente para imponer a las naciones pobres "nuevos derechos" en materia de población (12). Vemos pues que ya no se honra a la subsidariedad.

La familia

Habría que recordar aquí los efectos devastadores del individualismo desmedido al que conduce el neoliberalismo y la violencia resultante del mismo. Ahora bien, el contrapeso a esta desviación nos lo ofrecen algunos estudios recientes relacionados con familia.

Gary Becker recibió el premio Nobel de Economía en 1992 par haber mostrado el papel capital de la familia y de la educación en la sociedad (13). Es primordialmente en familia que se forma el "capital humano", el único que importa en definitiva, y que corre el riesgo de faltar. Es en la familia que se forma la personalidad del niño. Es ahí donde el niño aprende el sentido de la iniciativa, de la responsabilidad, de la solidaridad, etc. tantas cualidades altamente apreciadas en la sociedad.

En esta formación - agrega Cary Becker - el papel de la madre es esencial: es ella quien despierta estas cualidades y quien enseña al niño a estudiar, a ordenar sus cosas, a ser ahorrativo, etc. De ahí el valor específico de la actividad materna, que debería ser reconocida en, y por la sociedad. El niño no sólo es un bien para sus padres; es un bien para la sociedad. La actividad materna no es simplemente un bien "privado"; es un bien aportado a la sociedad. De ahí la necesidad de ofrecer a la mujer las condiciones de una decisión verdaderamente libre: ya sea consagrarse a la familia, ya sea optar por una profesión, o bien conciliar ambas.

Estas conclusiones son corroboradas a contrario por Claude Martin quien estudió "el postdivorcio". El divorcio aumenta el riesgo de marginalización, e incluso de exclusión, del cónyuge separado más vulnerable (14). El Estado-Providencia crea por sí mismo problemas que no puede resolver: adulando a los individuos, debilita la institución familiar que sería la primera en remediar las carencias del Estado-Providencia...

En pocas palabras, a la sociedad y al Estado les conviene sostener a la familia y ayudarla a educar bien a los niños que nacen en su seno.

Gestores responsables

Tanto en el medio ambiente en general como con los recursos que en él se encuentran: el hombre debe administrar el mundo natural de manera responsable. La responsabilidad de las agresiones contra el medio ambiente se encuentra tanto en hombres coma en compañías devorados par una rapacidad sin límites, como en el caso del Amazonas; o en quienes deforestan y desertifican porque no tienen acceso a otro tipo de combustibles; o en quienes para encontrar oro, matan la fauna acuática; o en quienes toman océanos y lagos coma desagües; o en quienes no quieren disciplinar su consumo, como en los países ricos; o en aquellos cuyas industries contaminan, como en los países del Este europeo. Es falso y deshonesto imputar a una "población excesiva" la responsabilidad de semejantes agresiones.

Impugnar. un derecho político esencial

Al final de este análisis crítico, se ve claramente que la ideología maltusiana, introyectada por varias publicaciones de agencias de la ONU, hace poco caso del hombre, de sus capacidades inventivas, de su libertad, de su sociabilidad. Según esa ideología, el hombre es objeto de determinismos inexorables, a los que se encuentra necesariamente sometido. Estos determinismos se observan en el crecimiento fatal de las penurias, en el carácter insuperable de las desigualdades naturales, en el servilismo irremediable del hombre a sus pasiones, por último en la imposibilidad para el hombre de librarse del anclaje que lo clava por entero al cosmos.

El drama es que, en la medida en que la ONU acogió esta ideología íntegramente materialista, con el determinismo que es su remate inevitable, la misma ONU corre el riesgo de sucumbir a la intolerancia y al dogmatismo. Al poner en la trampa a sus miembros, la ONU acabó por caer en la trampa de su misma ideología. Erigiéndose en depositaria de la "verdad ideológica", ella debe necesariamente volverse intolerante, rechazar toda crítica, ignorar con exceso de soberbia el mentís de los hechos. De ahí su obsesión por el consenso en las reuniones internacionales y la ocultación sistemática de las reservas que emanan de medios "políticamente incorrectos". Si el colegio de las naciones miembros no retoma el control de esta organización, la ONU podría generalizar en el mundo el modelo chino: la producción de la riqueza humana sería planificada por tecnócratas ideológicamente "iluminados", de quienes estaría prohibido discutir los oráculos. Si la ONU quiere conservar su credibilidad, sólo podrá lograrlo liberándose de esta ideología mediocre, reaccionaria y paleo-imperial.

Desarrollo y libertad

Amartya Sen, premio Nobel de Economía en 1998, elaboró una obra que arroja nueva luz sobre la pobreza en general y las hambrunas en particular. Siguiendo caminos algo diferentes a los que tomaron Borlaug, Becker y Simon, el célebre economista de Cambridge mostró que la pobreza no tiene nada de fatal. Es el hombre el principal responsable de ello, no la naturaleza, y precisa: la pobreza debe medirse tomando en cuenta no sólo el ingreso sino también la escolaridad, la facilidad para acceder a la atención médica, a reformas agrarias y fiscales, etc. La pobreza es la consecuencia de malas gestiones económicas, es decir de malas decisiones tomadas por hombres: es la cara de un fracaso.

Ahora bien, para corregir esos errores y poner fin a esos fracasos, se necesita antes que nada un ambiente político favorable. Para empezar, es preciso que todos tengan derecho a la libertad de expresión; hay que poder criticar las malas medidas económicas ya que, ahí donde todos son instruidos y tienen derecho a la palabra crítica, los dirigentes que cometan errores y no los corrijan, serán reprobados en las siguientes elecciones. Poniendo vigorosamente de relieve el papel del hombre, Amartya Sen muestra cuán estrecha es la relación entre la economía y la política; subraya en particular que las hambrunas se deben al hecho que quienes las padecen no tienen derechos; en particular no pueden expresarse para criticar el establishment.

La lectura que Amartya Sen hace de la hambruna puede ser extendida al conjunto de los parámetros que caracterizan a la pobreza y al desarrollo: ingreso, sí, pero también salud, escuela, esperanza de vida, etc. Será imposible luchar contra la pobreza, será imposible procurar desarrollo si no se reconocen los derechos de todos los hombres involucrados. Dicho de otro modo, no hay desarrollo sin democracia política, como no hay democracia "'sin libertad para censurar".

Si es así, queda confirmado que la tendencia al dogmatismo ideológico, que se constata a veces en la ONU, no puede tolerar el derecho que tienen los pobres a la palabra. Privados de palabra, privados de escuela, privados de salud - en una palabra - privados de libertad, los pobres no tienen su lugar en el gran banquete de la naturaleza. "La tentación de imponer un control obligatorio de los nacimientos, escribe Amartya Sen, aparece en el momento en que un gobierno tiene prioridades diferentes a las familias mismas" (15). Según ciertos textos de la ONU y de sus agencias, la prioridad es hacer que los pobres se traguen la poción ideológica, que la subscriban, en ningún caso que la discutan.

Si no fuese detenida, esta derivación, que no puede valerse de la Carta de San Francisco (1945) y que es francamente contraria a la Declaración de los Derechos Humanos (1948), desembocaría en un desastre económico y político del cual el "modelo chino" es sólo una lúgubre prefiguración.

El demógrafo de cara al poder

Al término de esta revisión, se desprenden varias enseñanzas relativas a la población y a la demografía.

1. La ciencia demográfica ha dado y continúa dando servicios inestimables a la comunidad humana. Sin embargo, el responsable de la toma de decisiones políticas debe siempre tener en mente los limites inherentes a esta disciplina científica. Aún hechos en las mejores condiciones, los censos sólo dan estimaciones. En cuanto a las proyecciones y a las previsiones, tal y como se desprende de los resultados incluso de la ONU, deben ser tomadas con la mayor circunspección y son regularmente desaprobadas. No contamos con ningún método que nos permita decir con certeza lo que será el comportamiento reproductivo de las parejas en tal o cual sociedad.

2. Desde el inicio de este siglo, la ciencia de la población permitió estudiar la morbilidad y en particular delimitar mejor las enfermedades infecciosas; en ese sentido fue particularmente de gran ayuda para los servicios de migración. Con el perfeccionamiento de los servicios de estado civil, la demografía ofreció a las naciones un mejor conocimiento de su fuerza de trabajo y de sus capacidades. Frecuentemente, después de las guerras los gobiernos han promovido medidas natalistas.

3. Desde los años 60, los poderes públicos han sido cada vez más influenciados por la ideología maltusiana, divulgada ante todo desde los países anglo-sajones. Impregnados de esta ideología, y disponiendo de recursos cada vez más considerables, los Estados, vigorosamente incitados por las organizaciones internacionales públicas y privadas, intervinieron cada vez más abierta y directamente en la planificación autoritaria de las poblaciones. La India y China son los casos más conocidos, pero un intervensionismo parecido se observa en América Latina, en particular en México, y en África. La ideología maltusiana pretende "legitimar" campañas que persiguen como blanco preferencial - y "por su propio bien" - a poblaciones sin defensa. Numerosos testimonios dan fe de que estas poblaciones no están "completamente informadas" y que tampoco están en condiciones de dar un "consentimiento libre y aclarado" de las medidas antinatalistas que se les prometen para "su beneficio". La ideología maltusiana está aquí al servicio del engaño, de la coerción o de la fuerza. Exportada a los países en pleno desarrollo, se ha convertida en el arma más pérfida que utilizan los países ricos en la confrontación disimulada que han emprendido en contra del Tercer Mundo.

4. Las intervenciones cada vez más notorias de los poderes públicos en la dinámica demográfica, inducen transformaciones radicales en la sociedad política. En nombre de la ideología maltusiana, el comportamiento reproductivo de los ciudadanos y la célula familiar están cada vez más expuestos a la intrusión del Estado. Pero los Estados particulares están cada vez más expuestos a las presiones que vienen de la ONU, de sus agencias e incluso de la Unión Europea. La ayuda a los países del Tercer Mundo cada vez está más condicionada a la aceptación de programas maltusianos. La subsidiariedad ya no se respeta puesto que las parejas son cada vez más "administradas" en sus decisiones más intimas y que las Naciones ven corroída su soberanía en nombre del "estado se necesidad" creado por la, así llamada, "explosión demográfica".

5. El impacto producido por las metamorfosis del maltusianismo contrasta con el carácter precario de las bases científicas sobre las que él descansa. Este contraste dirige a la comunidad demográfica nacional y mundial un llamando a un examen de conciencia.

La mayoría de las grandes disciplinas científicas mantienen relaciones ambiguas con el poder. Algunas veces los gobernantes se valen de científicos para gobernar, otras, los científicos pretenden gobernar en virtud de su saber. De este modo los sabios oscilan a menudo entre servilismo y voluntad de poder. Algunos psiquiatras se pusieron al servicio del régimen soviético; algunos médicos biólogos quieren participar actualmente en el poder y administrar la vida humana en nombre de criterios "cualitativos" definidos por ellos mismos.

La ideología maltusiana ilustra de manera dramática los riesgos de relaciones ambiguas que algunos demógrafos mantienen con el establishment nacional e internacional. Consideremos simplemente lo que ocurre en las agencias de la ONU. Ellas tienen a su servicio a algunos demógrafos de los cuales algunos son a veces utilizados esencialmente para dar seudo-legitimación científica a los programas de control de la población. Otros demógrafos, externos o no al aparato de la ONU, participan en el poder presentando su cientismo demográfico como la panacea de todos los males que padece la sociedad humana.

De este modo se formó una tecnocracia internacional que está al servicio de los intereses de las grandes potencias. Esta tecnocracia maquilla sus intenciones vergonzosas bajo la máscara de una farsa demográfica totalmente insensible al mentís de los hechos. Se debe pues denunciar el abuso de poder científico, llevado a veces hasta la estafa, cometida por una fracción significativa de la comunidad demográfica.

Ningún demógrafo está a salvo de esta recuperación humillante. Evidentemente, podemos encontrar en todas partes a algunos demógrafos dispuestos a vender cualquier producto que responda a las conveniencias gubernamentales del momento, por ejemplo en materia de seguros de enfermedad, de seguro social, pensiones de retiro. Sin embargo por fortuna también existe en todos lados una comunidad demográfica que une su autoridad científica reconocida, con una integridad moral de valor irreprochable. Es a estos sabios, que conocen el precio de la libertad académica a quienes incumbe la tarea urgentísima de proteger a nuestras comunidades nacionales y a toda la comunidad humana de las metamorfosis del maltusianismo. Toca a ellos antes que nada, exigir a la ONU que entregue cuentas; toca a ellos desmitificar los "planes de acción" ampliamente fundados sobre una gigantesca baladronada ideológica. Si la mentira casa bien con la violencia, la justicia sólo podrá hacerse en la verdad.

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Michel Schooyans (http://perso.infonie.be/le.feu )

Notas

1. El texto completo del famoso Apólogo del Banquete de Malthus se encuentra en nuestra obra La dérive totalitaire du libéralisme, Paris, Éd. Mame, 1995, pp. 139 s.

2. Hemos consagrado dos obras a estas tesis y a su posteridad: La dérive totalitaire du libéralisme, citada con anterioridad, y El Evangelio frente al desorden mundial, Prólogo del Cardenal Ratzinger, México D.F., Ed. Diana, 2000.

3. Sobre la influencia de estas ideas en Francia, ver Anne CARO, Histoire de l'eugénisme en France. Les médecins et la procréation. XIXe-XXe siècle, Paris, Éd. du Seuil, 1995.

4. Una perspectiva general sobre la acción de la ONU y de sus agencias se encuentra en Stanley P. JOHNSON, World Population and the United Nations. Challenge and Response, Cambridge University Press, 1987.

5. Analizamos estos problemas detalladamente en La face cachée de l'ONU, Paris, Éd. Le Sarment/Fayard, 2000; traducción en español a salir en 2001 por la Editorial Diana, México D.F.

6. Más detalles sobre las Conferencias que citaremos en nuestra obra Le crash démographique, publicado en Paris, Éd. Le Sarment/Fayard, 1999; cf. especialmente el capítulo V: "L'ONU et ses conférences concernant les Populations".

7. Ver Luc FERRY, Le nouvel ordre écologique, Paris, Éd. Grasset/Livre de Poche, 1998, cf. por ejemplo pp. 26-29.

8. Ver nuestras obras citadas más arriba: La dérive totalitaire du libéralisme, passim; y El Evangelio frente al desorden mundial.

9. Cf. The Life and Death of NSSM 200 (Kissinger Report), publicado por Stephen D. Mumford. Este libro puede ser solicitado al Center for Research on Population and Security, P.O. Box 13067, Research Triangle Park, North Carolina 27709, USA. El texto del Reporte se encuentra en las pp. 47-186.

10. Es lo que explica Gérard-François DUMONT, profesor de demografía de la Sorbona, en "Démographie et analyse stratégique", en Défense (Paris), n° 83, marzo 1999, pp. 76-80.

11. Sobre los aspectos económicos de la globalización, ver la sorprendente obra Mastering Global Business, London, Ed. Financial Times/Pittman Publishing, 1999.

12. El paso del control demográfico a los nuevos derechos es finamente analizado por Seamus GRIMES en "From Population control to 'reproductive rights': ideological influences in population policy", en Third World Quarterly, 19, 3, 1998, pp. 375-393.

13. Ver Gary S. BECKER, A Treatise on the Family, Cambridge, Massachusetts, Harvard University Press, Reedición 1994.

14. Esta es una de las principales tesis desarrolladas por Claude MARTIN en L'après divorce. Lien familial et vulnérabilité, Presses universitaires de Rennes, 1997.

15. Cf Amartya SEN, "Pas de bonne économie sans démocratie", en Le Monde, 28 octubre de 1998.

fuente web http://www.mov-condor.com.ar/documentos/Poblacion%20y%20soberania%20nacional.htm

miércoles, 25 de marzo de 2015

El holocausto del Imperio Británico en la India.


Uno de los crímenes más terribles cometido por el Imperio Británico durante la Segunda Guerra Mundial fue la Hambruna de Bengala. Aunque Londres se justificó diciendo que fue un daño colateral como consecuencia de la situación geoestrégica bélica, lo cierto fue que no se tomaron medidas para evitar la tragedia e incluso a sabiendas de lo que iba a pasar, los responsables británicos miraron para otro lado porque actuar corría contra sus intereses. Esta hambruna que devastaría la India y en concreto Bengala, fue únicamente provocada por un culpable: Inglaterra.
Antes de la Segunda Guerra Mundial la situación de Bengala no era precisamente de las mejores entre las provincias de la India, por aquel entonces colonia del Imperio Británico. La Crisis Económica de 1929 en todo el mundo había dejado una huella difícil de borrar en Bengala, algo que ya llevaría arrastrando hasta el siguiente conflicto. Una vez Gran Bretaña entró en guerra con Alemania, reajustó la economía bengalí para ponerla al servicio bélico, aunque dejando los suficientes recursos para la subsistencia en la provincia. Sin embargo este tendencia empezó a cambiar en 1942, cuando Japón declaró la guerra al Reino Unido y en una espectacular victoria militar arrebató enteramente la colonia de Birmania a los británicos, lo que supuso la pérdida del 15% del grano destinado a la India y más aún a Bengala, ya que la región dependía en parte de los recursos procedentes del territorio birmano. También otra de las causas de la hambruna, aunque en menor grado, fue el ciclón que el 16 de Octubre de 1942 asoló las costas orientales de Bengala y en especial el distrito de Midnapur y Orissa, lo que dejó áreas enteras de cultivo inundadas y devastadas con la consiguiente pérdida de toneladas de alimentos


No obstante, a pesar de todas las causas bélicas y naturales entre 1929 y 1942, lo que llevó a una de las más terribles hambrunas de la India fue principalmente la política inglesa y el racismo casi institucionalizado en el Imperio Británico a la hora de dar prioridad a su metrópoli respecto a los indios. Todo empezó cuando el Gobierno de Londres ordenó el requisamiento de casi todo el arroz y otros alimentos ubicados en Bengala para llevarlos hasta Oriente Medio y Egipto, donde se ubicaba el grueso de las tropas británicas que por aquel entonces intentaban a duras penas defender el Canal de Suez del ejército ítalo-germano. Aquel plan económico se cumplió tal cual, pues el arroz se llevó al Norte de África como estaba previsto, pero también la cantidad exportada se incrementó para el nuevo frente abierto en Marruecos y Argelia tras la “Operación Torch” y a los soldados basados en Ceilán, isla en la que pensaban se realizaría un desembarco japonés que jamás tuvo lugar. Esta política dejó a Bengala prácticamente sin subsistencias para el próximo año. Por si fuera poco todos los barcos de carga bengalís, otra de las fuentes alimenticias de la provincia, fueron hundidos por los mismos británcos para bloquear los canales de Arakán, temiendo que se pudieran infiltrar submarinos japoneses por sus aguas. Además los ingleses se llevaron de la provincia los parques motorizados de suministros, siendo la mayoría desmantelados y todos los vehículos como camiones, coches y motocicletas enviados al frente de Assam, incluyendo los elefantes de carga. Para empeorar todavía más las cosas numerosas tierras de cultivo fueron expropiadas a campesinos indios y convertidas en aeródromos con los que bombardear el Sudeste Asiático.
Prácticamente desabastecida Bengala, los únicos que podían protestar por lo que estaba ocurriendo, es decir, los mismos indios, fueron callados de golpe cuando todas sus organizaciones políticas y sociales fueron disueltas entre el verano y otoño de 1942. Los altos miembros del Partido del Congreso Indio que reclamaba la independencia, incluyendo los pacifistas Mahatma Gandhi y Jawaharlal Nehru, fueron arrestados y encarcelados. Como consecuencia de ello se produjeron una serie de protestas y rebeliones que terminaron siendo aplastadas con violencia. En escasas semanas los británicos ejecutaron a 2.500 personas e hicieron prisioneras a 66.000 más.
Cuando empezó el año 1943, Bengala estaba a punto de quedarse sin reservas y al borde de una gran inanición. Evitar esto sólo dependía de los políticos británicos en Londres, cuyo deber únicamente consistía en reducir los convoyes a los frentes de guerra y emplear una parte de estos en alimentar a la India antes de que sucediese una desgracia. Sin embargo no sólo no se detuvieron las exportaciones masivas de alimentos hacia los frentes de guerra, sino que además se aumentaron para alimentar a la metrópoli en las Islas Británicas. Otro factor que influyó en la hambruna fue la cantidad de soldados aliados estacionados en Bengala, sobretodo en Calcuta, a los cuales se alimentó en la abundancia a costa de dejar sin reservas a los indios. Soldados estadounidenses, australianos, franceses libres y chinos recibieron comida hasta la saciedad recolectada por los indios que encima estos no consumieron.
Para los ingleses era sin duda más prioritario mejorar la situación de las raciones de su metrópoli en Reino Unido, que no las de unos salvajes de piel oscurecida como veían a los indios. Así lo explicó el Primer Ministro Winston Churchill en el Parlamento cuando le preguntaron sobre las reservas de Bengala, justificándose según las teorías de su consejero científico Frederick Lindemann, que los indios eran culpables de su situación por ser una raza débil que se había reproducido en exceso y que ahora tenía que pagar las consecuencias de verse en la escasez por su superpoblación. Churchill jamás reduciría las raciones del Ejército Británico para alimentar Bengala, al fin y al cabo él odiaba a los indios y no lo disimulaba, llegando en una ocasión a afirmar la siguiente frase: “las peores personas del mundo después de los alemanes son los indios”. Otro defensor de esta política fue el Secretario de Estado, Leo Amery, quién volvió a recalcar en el Parlamento que Bengala estaba ya condenada de antemano por su exceso de población y que no valía la pena preocuparse por unas muertes que estaban escritas en la selección natural, siendo para ello más necesario desviar los recursos de esta provincia a los soldados que combatían al Eje en las trincheras. Finalmente el Parlamento de Londres se convenció de que la prioridad era ganar la guerra y abandonó a Bengala a su suerte.



Oficialmente entre Mayo y Junio de 1943 se desató la tragedia en Bengala ante la escasez crónica de arroz y alimentos. Los pueblos que dependían de otros pueblos más grandes en la cadena de abastecimiento fueron los primeros en ser afectados, muriendo la mayor parte de sus habitantes hambrientos. A estos pueblos les siguieron las aldeas, las ciudades pequeñas y después los grandes conglomerados urbanos a una cifra de 10.000 muertos por semana. Como si de una plaga se tratara el hambre se extendió por Bengala y las zonas de la India más próximas en una devastación sin límites.
Decenas de miles de familias al completo murieron de inanición dentro de sus viviendas. Otras personas preferían salir a la calle y desfallecer en la vía pública a la vista de todo el mundo. Poco a poco las aldeas y ciudades se fueron llenando de cádaveres putrefactos y sin recoger, lo mismo que las enfermedades como el cólera, tifus o disentería que se expandieron sin control llevándose millares de vidas. Tampoco facilitó las cosas las lluvias del monzón asiático que terminaron con las vidas de unas gentes ya de por sí muy debilitadas.
Normalmente ser de una determinada casta en la India suponía caer más fácil o no víctima de la hambruna. Por ejemplo los albañiles, obreros, zapateros, herreros, sastres, dependientes o limpiadores, al ser los que menos tenían, fallecieron de hambre más rápido que otros. Hubo montones de casos en los que padres de familia tuvieron que sacrificar matando a sus propias hijas y abuelos con tal de que sobreviesen los herederos varones con la escasa comida disponible.
Antes que morir de esa forma tan lenta y dolorosa, muchos prefirieron hacerlo luchando, motivo por el cual un buen número de indios se lanzó contra los almacenes de víveres custodiados por los soldados británicos, cayendo casi siempre por el fuego de ametralladora de los centinelas.





Para sobrevivir las familias indias utilizaron todos los métodos a su alcance. En primer lugar muchos vendieron sus casas y tierras con tal de sacar unos pocos mendrugos de comida que apenas tardaron unos días en consumirse. Cuando este método dejó de ser útil se recurrió al intercambio de seres humanos. Miles de padres optaron por el extremo de vender a sus propias hijas a hombres ricos con tal de salvarlas la vida. También millares mujeres tomaron la decisión directamente de venderse a si mismas como esposas o esclavas a hombres de poder o nobles pudientes. Tampoco faltó la prostitución masiva, sobretodo en Calcuta que se convirtió en el gran burdel de Asia para las tropas aliadas. Por las calles la venta ambulante de chicas se convirtió en algo de lo más normal.
Calcuta sufrió menos que otras ciudades, pues al estar más abastecida, solamente se fueron contabilizando 2.000 muertos por mes. Aquella cifra más optimista para sobrevivir provocó un éxodo rural inmenso hacia las ciudades, lo que complicó más la situación. Urbes como Howrah, Midnapur, Faridpur o Barisal se convirtieron en auténticas cárceles de muerte humana.
Otro colectivo que lo pasó muy mal fueron los musulmanes de origen pakistaní residentes en Bengala. Dicho colectivo al no poder enterrar a sus muertos tras una muerte como aquella dentro de la fe islámica, se vió obligado a tirarlos al río para que se los llevase la corriente hasta el mar. Como era de esperar en el delta del río los cadáveres flotantes se fueron acumulando en una macabra imagen que pocos podrían olvidar.






Numerosos soldados británicos destinados en Bengala no pudieron soportar el sufrimiento que vieron allí. En una ocasión una unidad militar inglesa se saltó las normas y acogió a más de 100 niños a los que dieron de comer. También un batallón de tropas coloniales indias hizo una colecta y recaudó 100 rupías (dinero indio) que se gastó en comida para los hambrientos de un pueblo. Otro suceso similar ocurrió cerca de un cuartel en Chittagong, cuando unos soldados recogieron y alimentaron a un grupo de niños huérfanos entre los 5 y los 10 años tras verlos llorando en solitario bajo la lluvia. Los negros del Ejército Estadounidense destacados en Bengala, identificados por el racismo del pueblo británico hacia el indio, no dudaron en echar una mano a las gentes nativas de la zona. Paralelamente misiones cristianas y organizaciones civiles ayudaron a paliar los efectos del hambre como la Unidad Amistosa de Ambulancias de Madnipur dirigida por el activista Sudhir Ghosh o la Escuela de Darjeeling que recaudó 800 rupías para comprar comida a los niños bengalís.
Uno de los primeros medios de comunicación en denunciar lo que estaba sucediendo en Bengala fue el periódico británico Statesman, publicación que sacó a la luz la realidad, algo que supuso un completo escándalo. A este periódico se unió el diario local Hindu con el mismo propósito. La hermana del nacionalista Nehru, Pandit Nehru, también manifestó su horror públicamente. Pero si alguien hubo clave en cambiar la situación fue el periodista Ian Stephens que público fotografías de mujeres y niños muertos por toda Bengala. Como era de esperarse la noticia trascendió internacionalmente. Para las potencias del Eje fue un regalo propagandístico caído del cielo, ya que tanto Alemania como Japón aprovecharon la tragedia para presentar la imagen de los ingleses como unos asesinos sin piedad y justificar la guerra contra ellos. Chandra Bose, el líder de la India Libre en el exilio que trabajaba para el Eje, tampoco dudó en sacar partido alentando a la resistencia contra los británicos y prometiendo que si se unían a la cruzada germano-japonesa, solamente Berlín y Tokyo les garantizarían alimentos.

Al saberse en Gran Bretaña la magnitud del genocido humano en lo que ya se conocía como la “Hambruna de Bengala”, los responsables políticos no tuvieron más remedio que actuar. En otoño por fin el Secretario de Estado, Leo Amery, limitó bastante la exportación de alimentos de Bengala y desvió a numerosos mercantes para que llevasen alimentos a la provincia india. También países extranjeros como Australia, Estados Unidos y naciones de Latinoamérica contribuyeron al envió de comida urgente a Bengala. Finalmente a partir de 1944 la situación volvió a estabilizarse y la hambruna desapareció.
Durante la Hambruna de Bengala murieron apróximadamente 3 millones de indios por inanición, malnutricción, enfermedad o bajo las balas británicas intentando hacerse con algo de comida.
Indudablemente, por mucho que Gran Bretaña quisiese librarse de las acusaciones, fue la única responsable de la Hambruna de Bengala. Fue la etnocéntrica superioridad moral británica la que eligió que Bengala pasase hambre e impidiese mediante la amenaza de las armas que los indios comiesen, sin preocuparse lo más minímo por sus habitantes a quienes como dijo Churchill eran “las peores personas después de los alemanes”. Aquella gran inanición no tuvo ninguna necesidad ni la explotación abusiva de sus recursos hasta la extenuación influyó lo más mínimo en las operaciones tanto en el Norte de África como en el Sudeste Asiático, algo que de manera clara constituyó un claro crimen de guerra.
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Bibliografía:

Christopher Bayly y Tim Harper, Forgotten Armies, Britain’s Asian Empire & the War with Japan, “The Great Starvation”, Penguin Books (2005), p.282-291

Fuente web: https://disiciencia.wordpress.com/2014/09/16/el-holocausto-del-imperio-britanico-en-la-india/

jueves, 19 de marzo de 2015

Cómo el Comercio Libre británico hambreó a millones durante la Hambruna de la Patata de Irlanda


http://members.tripod.com/~american_almanac/potato.htm
Fuente en español: Movimiento Condor

Por Paul Gallagher

La Conferencia de la Casa Blanca del 24-26 de mayo 1995, sobre el desarrollo económico de Irlanda del Norte, continúa una importante iniciativa política por la cual el Presidente Clinton ya ha ayudado a tener una sesión de paz en Ulster después de 25 años de guerra civil. Además el éxito vendría empezando a conectar a Irlanda, por túnel, a las nuevas vías de transporte por todo el camino a Eurasia: los "Puentes de Tierra de Eurasia" propuestos primero hace seis años por Lyndon LaRouche y ahora se planean hacer por los gobiernos principales.

Esto llevaría al desarrollo de nuevos rieles, energía y caminos en Irlanda, el país (Norte y Sur) con la menor infraestructura de transporte y la economía más subdesarrollada en Europa. Esta integración del transporte de Irlanda atravesaría Ulster y también la ayuda a la náufraga economía británica, si había un gobierno británico que deseaba hacer eso. Pero al gobierno conservador británico de John Major, el sucesor moribundo del gobierno de ruina de 10-años de Maggie Thatcher, no se le debe permitir contaminar la conferencia de desarrollo de Irlanda del Presidente Clinton con la ideología de "comercio libre" que ha convertido las Islas británicas en un montón de basura post-industrial.

Un gobierno británico de "comercio libre" puede dañar nada más que su propia economía y la de Irlanda. El camino a una paz estable en Irlanda, como en otras regiones del globo económicamente colapsadas, sólo se construirá sobre el cimiento de desarrollo de infraestructura por un gobierno dirigista. Hace los 150 años empezó esta caída, la política de "comercio libre" británico - la misma política en que Thatcher y sus imitadores insisten todavía fanáticamente - causó el genocidio de 2 millones de 8 millones de irlandeses en cuatro años. En contraste con los nazis, no se castigó a los perpetradores británicos de este genocidio 1845-1849 por sus políticas, ni ellos los cambiaron de forma alguna después.

En sus declaraciones citadas sobre ese episodio de genocidio, presentado abajo, usted reconocerá el "comercio libre" británico dominante precisamente de las políticas de hoy, repetidas como loros por quienes como Milton Friedman y los "revolucionarios neo-conservadores" en nuestro Congreso. Irlanda nunca se ha recuperado del gobierno de "comercio libre" del decimonono siglo de Gran Bretaña.

Hoy, tiene sólo 5 millones de ciudadanos, y su escaso progreso industrial y agrícola en el vigésimo siglo es debido completamente a las instituciones nacionales construidas por el movimiento Sinn Fein de 1902-1924, qué explícitamente se opuso al dogma de comercio libre británico. Contrariamente a las demandas del gobierno de John Major - los escándalos y corrupción como respira en absoluto - Sinn Fein debe participar totalmente en la conferencia de la Casa Blanca. El gobierno de Mayor, y cualquier gobierno de "comercio libre" británico, de hecho, tienen un buen trato para aprender de ellos.

No patatas sino esclavitud

Cualquier historiador que ha estudiado el asunto más allá que el ex Vicepresidente Dan Quayle, sabe que las patatas (o la falta de eso) no causaron el hambre y genocidio irlandés hace 150 años. La quemadura de la patata que golpeó la cosecha en otoño de 1845, había empezado en Carolina del Norte, y se extendió para destruir cosechas de patatas a lo largo del Hemisferio Norte durante varios años; no causó hambre o muerte en masa en ninguna parte excepto en Irlanda. Ni eran las patatas el único producto mayor de la agricultura irlandesa en el momento; ellos eran solo el único producto que a los irlandeses – 75% de quienes eran arrendatarios feudales de propietarios británicos, los fanáticos predicadores “comercio libre” les permitieron comer o alimentar a su ganado.

El historiador Arthur Young había escrito, como muchos otros, que los granjeros arrendatarios irlandeses eran esclavos en efecto:

"Un propietario en Irlanda puede inventar una orden al que obrero, sirviente, o cottier [granjero arrendatario] escasamente se atreve a negarse a.... Él puede castigar con su bastón o su látigo con la seguridad más perfecta. Un hombre pobre tendría sus huesos rotos si él ofrecía alzar una mano en su propia defensa".

El comercio libre exportó o vendió todo el maíz, trigo, cebada y avena que los granjeros irlandeses cosecharon, así ellos debían pagar sus rentas. Todas las cosechas se volvieron dinero en efectivo - y no había nada para comer para el granjero y su familia. El comercio libre británico no toleró ningún cambio a esta situación mientras un millón de irlandeses se hambrearon a muerte y desplegaron pesadamente tropas para proteger las naves de exportación. El comercio libre desahució al instante a todos los granjeros que dejaron de pagar sus rentas, y los grandes propietarios, liderados por Lord Palmerston, su Ministro Extranjero británico, desahució a sus arrendatarios más rápidamente que antes cuando ellos estaban hambreados en los 1840s, incluso para desahuciar a muchos que todavía estaban pagando renta. El comercio libre decretó que ningún dinero se gastaría en proyectos de infraestructura como desagües, puertos, pesquerías, etc., aunque un prominente comité de asuntos irlandeses dirigido por Thomas Drummond había inspeccionado rápidamente lo qué más se necesitaba.

Irlanda en ese momento tenía 164 millas de vías férreas; Inglaterra tenía 6,621 millas. El comercio libre decretó que ninguna comida sobrante gubernamental - "ningún bienestar" - sea dado a los hambrientos para dejar tranquilo el mercado por comida.

"Nosotros no proponemos," dijo el Primer Ministro Lord John Russell a la Cámara de los Comunes, "interferir con el modo regular por el que pueden traerse el maíz indio y otros tipos de grano en Irlanda."

Los partidarios deñ comercio libre insistieron en rebajar el trabajo en los Trabajos Públicos o en casas de trabajo, y que estos centenares de miles deben recibir sueldos debajo de los niveles para permanecer miserables y no torcer el mercado obrero. Así los obreros murieron en grandes números "en los trabajos" y en las casas de Pobres de Ley.

Los comercio libre les dieron tres opciones a las familias granjeras irlandesas cuando las cosechas de patata fallaron: hambre en sus granjas, mientras vendían su grano y pagaban su renta; informar a los Trabajos Públicos o casa de trabajo de Pobres de Ley para ser trabajadores/hambreados a muerte como los nazis hicieron a los presos de Auschwitz; o emigrar y arriesgarse con un 50% de chance de sobrevivir del otro lado del Atlántico.

La población irlandesa era oficialmente 8.1 millón en 1845. Unos 1.5 millones de seres humanos murieron de inanición y enfermedad en Irlanda en cuatro años, mientras más de un millón intentó emigrar; de éstos, casi 500,000  murieron - normalmente de tifo - en el pasaje o en campamentos de cuarentena en Canadá y Nueva Inglaterra. La Mesa de Salud de Montreal declaró de aquéllos en los campamentos en 1847:

"puede suponerse bien que algunos de los sobrevivientes pudiera alcanzar cualquiera otra cosa que una tumba temprana".

En ese periodo, entre la población emigrada irlandesa de Massachussets, la esperanza de vida media fue estimada por Lemuel Shattuck en 13.4 años, con 60% muriendo a la edad de 5: una característica de nivel de las sociedades humanas en la Edad de Piedra. Cuando esto estaba "encima de", los oficiales británicos a cargo del "alivio de hambre irlandés", directa y particularmente el Ministro de Erario suplente Sir Charles Trevelyan, fue felicitado y condecorado cuando la Reina Victoria hizo su visita 1848 a Irlanda. Cuando 1847 acabó, Trevelyan escribió:

"Es mi opinión que se ha hecho demasiado para las personas. Bajo el tal tratamiento las personas han crecido más malas en lugar de mejor, y nosotros debemos probar ahora ese ejercicio independiente, y el funcionamiento de causas naturales, puede hacer.... Yo descansaré después de dos años de tal continuo trabajo duro en servicio público, como yo nunca he tenido en mi vida".

Entonces, habiendo veraneado en Francia, él agregó:

"[El] problema de superpoblación irlandesa es que está en total más allá del poder del hombre, la cura había sido proporcionada por el golpe directo de una Providencia todo-sabia".

El historiador británico Charles Kingsley que acompañó a la Reina en su visita graciosa y gloriosa, escribió:

"Yo estoy acobardado por los chimpancés humanos que vi a lo largo de las 100 millas de país horrible. Yo no creo que ellos sean nuestra falta. Yo creo que no sólo hay muchos más de ellos que de viejos, sino que ellos están más contentos, mejor y más cómodamente alimentados y alojados bajo nuestro gobierno de lo que ellos alguna vez estuvieron. Pero ver chimpancés blancos es terrible; si ellos fueran negros, uno no lo sentiría tanto".

Sin embargo, Lord Clarendon, el virrey británico en Irlanda durante el hambre, vio la situación más claramente. Él escribió al Primer Ministro Lord John Russell:

"Yo no pienso hay otra legislatura en Europa [otra cosa que la británica] que persistiría fríamente en esta política de exterminio".

Cómo fue hecho

El comercio libre británico había estado trabajando previamente durante mucho tiempo para crear este desastre. El periodo crucial fue de las políticas 1785-1845 de William Petty, el segundo Lord Shelburne, y el primer ministro William Pitt que tomaron a los gobiernos británicos después de la Revolución americana y para quien Adams Smith escribió tractos en su Riqueza de las Naciones y otros de "comercio libre".

"La mitad de todas las rentas irlandesas fue gastada en Inglaterra... con otros incidentes, (él) sumará para abatanar la mitad del ingreso del reino entero, todo en beneficio neto a Inglaterra.... El levantamiento de nuestras rentas sale de la misma sangre, y órganos vitales, y ropa, y moradas de los arrendatarios que viven peor que los mendigos ingleses".

Durante el mismo periodo, Lord Canciller Bowes en Dublín hizo público un edicto que

"la ley no supone que existe cualquier tal persona como un católico romano irlandés".

Sin embargo, en el decimoctavo siglo, la condición del irlandés había mejorado por primera vez desde las invasiones de Elizabeth y Cromwell (qué explícitamente intentaron el genocidio, pero con medios menos eficaces que demostró tener el "comercio libre"). Esta mejora fue principalmente debida a los esfuerzos organizados de Swift y sus redes de Leibnitz. En particular, la marina mercante irlandesa había sido reavivada, sus puertos mejorados, los impuestos bajaron eficazmente, y desarrolló industrias de ropa, lino y vidrio y la agricultura había sido mejorada.

Se habían pensado las Leyes Penales de los 1690s para asegurar que los católicos  irlandeses se reducirían a cultivar patatas en tierra alquilada. [Fn1] pero la organización eficaz del gran número de protestantes escoceses, los propietarios inmigrantes, había permitido un poco de desarrollo y había llevado a un movimiento católico-protestante unido que ganó la Constitución de 1782, durante la Guerra de Independencia americana. La población irlandesa había empezado a crecer rápidamente.

La política del Primer ministro William Pitt fue descrita por el fundador del Sinn Fein y el primer Presidente de Irlanda, Arthur Griffith.

"El 12 de mayo de 1785, se introdujeron en el Parlamento inglés las nuevas propuestas de Pitt. Ellos proveyeron, entre otras cosas que Irlanda no debe comerciar con ningún país donde su comercio podría chocar con los intereses de la corporación más poderosa de Inglaterra - la East India Company... y que las leyes de navegación que el Parlamento británico adoptó deben ser aceptadas por Irlanda".

Para imponer esta política "comercio libre", Pitt patrocinó en el futuro y reprimió el Levantamiento irlandés de 1798, para desarmar a los Voluntarios irlandeses e introducir gran número de tropas británicas, y para forzar el  Acto de Unión 1801 que anuló la Constitución irlandesa. (Durante el mismo periodo, la misma política del mismo Pitt y Shelburne también redujo y empobreció a Escocia que había empezado a industrializarse al momento de la Revolución americana). En sus folletos políticos, Arthur Griffith describió en detalle cómo Pitt después de 1801 destruyó las nuevas fábricas de Irlanda, particularmente lino, bajando los precios británicos allí, y rápidamente eliminaron naves irlandeses independientes.

Aun peor, era el colapso de la tierra en uso bajo Pitt y el "comercio libre" de la política Shelburne.

Por los 1820s, 80% de toda la tierra de Irlanda fue poseída por propietarios británicos y escoceses, y 25% de toda la tierra estaba completamente sin usar para cualquier propósito excepto la especulación de bienes raíces. Unos 75% de lo que se usó, era en grano o pasturas de caballo/ganado, la mayoría de esto para la exportación por comerciantes bajo el dominio de Londres.

En el resto, los irlandeses cultivaron sus patatas; en quizás dos acres de tierra alquilada por cada familia grande. Todos los relatos del decimonono-siglo de aquéllos que vieron a los granjeros arrendatarios irlandeses y esclavos africanos en América y el Caribe, están de acuerdo que los irlandeses estaban peor por lejos. En 1845, una comisión gubernamental británica encabezada por el economista Senior Nassau dice lo que el comercio libre había hecho: Excepto durante la breve cosecha de patata, no había trabajo en absoluto para 2.4 millones de adultos irlandeses; por los cálculos de hoy, 60% de desempleo. Fábricas de lana, lino, popelina, mobiliario y vidrio habían desaparecido; la pesca había casi desaparecido por la falta de capital para los barcos, almacenamiento,  etc. Incluso los molinos de grano por agua impulsados habían desaparecido, en el país que se los había presentado a Europa 1300 años antes. Había sólo 39 hospitales sirviendo a 8 millones de personas.

El famoso Duque de Wellington escribió en 1829 que "nunca hubo un país en que la pobreza existió en la magnitud que existe en Irlanda."

Senior no fue la primera tal comisión, así el gobierno británico supo que estaban creando exactamente las políticas de "comercio libre" en Irlanda. En 1824, un ex comisionado se preguntó en el Parlamento:

"¿Mirando delante a 15 años o más, en que debe acabar este aumento en población en Irlanda, sin cualquier empleo?" Él contestó: "yo no sé. Yo pienso que es terrible reflejarlo".

Una vez el hambre estaba pasando, el mismo Nassau Senior escribió que él temió que no mataría más de un millón de personas que serían escasamente bastante para eliminar el desempleo. Pero en 1842, 6 millones de libras Esterlinas en rentas se remitieron desde Irlanda a Inglaterra, y una cantidad muy grande de bienes raíces prestados a la especulación en la City de Londres estaban basados en esas rentas. Mucho después, en 1898, una comisión irlandesa calculó que, durante todo el siglo de "comercio libre" desde el Acto de Unión de Pitt de 1801, el flujo de riqueza de Irlanda a Inglaterra había sumado 250 millones de libras Esterlinas.

Comercio libre sin Dinero

Así, cuando la quemadura destruyó los tres-cuartos de la cosecha de patata de 1845, una gran mayoría de la población irlandesa no poseía ninguna tierra, no ganaba ningún sueldo, y pagaba como renta la mayoría o todos los beneficios de la venta de sus cosechas de grano. Ellos tenían poco o ningún dinero o medios de ganarlo; casi 2 millones no vendieron ni siquiera su propio producto, pero se lo cambiaron como renta a cambio de permitirse cultivar patatas en franjas pequeñas de tierra.

Sir Robert Peel era primer ministro británico para la primer mitad de 1846 luego de la destrucción de la primer cosecha de patata. Inmediatamente, un comité de ciudadanos irlandeses (más bien, súbditos) encabezado por Henry Drummond hizo propuestas urgentes:

1) detener la exportación de maíz y destilar grano en espíritus;
2) remover aranceles en importaciones de comida;
3) trabajos públicos concentrados en rieles y puerto (pesca) infraestructura y proyectos del desagüe;
4) comités de alivio consolidados en parte por un impuesto 10% en propietarios (20-50 por ciento en ausentes); y
5) en parte por un £ 1.5 millones de préstamo británico a 10 años en la seguridad de bosques de madera dura irlandeses.

El Primer ministro Peel ignoró todos menos 2), qué él usó como pretexto para empujar a la revocación de las Leyes de Grano británicas que hacían mucho más fácil la importación de grano irlandés a Gran Bretaña. Por otra parte el gobierno de Peel compró, cuando 3.5 millones de libras de pérdidas de cosecha, un total de £100,000 en maíz Indio Americano, comprado por Baring Brothers Bank. La razón para la diminuta cantidad, era que sería encerrado con llave en almacenes militares en Irlanda, bajo el control del Comisionado de Alivio Coronel Henry Routh, y usado

"sólo como una acción de influencia para los propósitos de prevenir, por ventas ocasionales de estas reservas, un levantamiento del precio en el mercado de comestibles".

En tercer lugar, Peel permitió la formación de comités de alivio que podrían proponer trabajos públicos, pero sin fondos del gobierno británicos y solamente contribuciones voluntarias (caritativas) de los propietarios en Irlanda. El titular del Erario Sir Charles Trevelyan se convirtió en dictador eficaz del "alivio" de Irlanda, y ya en junio de 1846 él estaba escribiendo al Coronel Routh:

"La única manera de impedirles a las personas volverse habitualmente dependientes del gobierno, es llevar las operaciones [alivio] a su fin. La incertidumbre sobre la nueva cosecha [había ya señales de un segundo año de quemadura de la patata] sólo lo hace más necesario.... Estas cosas deben detenerse ahora, o usted corre el riesgo de paralizar toda la empresa privada y tener este país sobre usted por un número indefinido de años".

Casi nada de la diminuta "reserva" del gobierno permanecía entonces. Baring tenía una más nave en camino, pero Trevelyan ordenó que "la carga del Sorciere no es querida; sus dueños deben disponer de esta como ellos lo piensen apropiado".

En septiembre, cuando los irlandeses habían empezado a morir de inanición y había la evidencia suficiente del fracaso del 100 por ciento de la segunda, cosecha de  patata de 1846, Times de Londres agregó:

"Tales gracias que un gobierno consigue por intentar paliar grandes aflicciones y satisfacer demandas correspondientes por una beneficencia inevitable pero ruinosa.... Es la cosa vieja, la vieja enfermedad, el carácter nacional, el pensamiento nacional, la indolencia nacional".

Entretanto, el gobierno conservador de Peel había perdido las elecciones por haber intentado derogar las Leyes de Grano - los aranceles altos de Gran Bretaña sobre grano importado. El gobierno Whig de Lord John Russell lo reemplazó y consiguió derogarlos. Durante 1846, Irlanda exportó bastante trigo, cebada, avenas, harina de avena, cerdos, huevos, y manteca para alimentar su población entera. Muchos historiadores modernos han notado ultraje a esta exportación que era muy defendida por tropas británicas contra las muchedumbres hambrientas. Pero pocos notan que aun bajo la política de comercio libre británica, más el trigo fue importado en Irlanda ese año de lo que exportaba; sin embargo, por lo menos la  mitad de toda la población irlandesa estaba sin ningún medio para comprar comida; el "comercio libre" dictó que a nadie le sea dado - "ningún bienestar (alivio)" - y la tasa de evicciones estaba creciendo con su destitución.

Los miembros irlandeses del Parlamento británico en Londres propusieron por otra parte las reservas gubernamentales de grano se vendan en las peores áreas de hambre, sobre todo en Connaught donde las muertes de inanición estaban creciendo. La respuesta de Lord Russell fea directamente no:

"Se prohíbe la compra por el gobierno de cualquier comida en uso ordinario para evitar la competencia con los comerciantes privados".

Trevelyan y el Coronel Routh estaban de acuerdo que

"debe haber una distinción clara y mantenida entre el dolor ordinario de las personas, y lo que siendo el resultado de las pérdidas de la cosecha de patata que puede ser nuestro objeto a relevar exclusivamente".

El gobierno de Lord Russell agregó un programa de Obras Públicas que fue extendido pero no financiado; los comités locales tenían que proponer los trabajos y firmar un contrato que tenían a sus miembros personalmente responsables de reembolsarles 100 por ciento del costo al gobierno británico dentro de dos años, ¡más el interés de 3 por ciento anual!

Al principio el gobierno a veces agregó concesiones parciales por el dinero local levantado, pero éstas eran muy difíciles de calificar, y fueron completamente discontinuadas en 1847. Durante todo 1846, con 3 millón de irlandeses desempleados y vendiendo por comida todo bajo sus camas familiares, se expendió un total de £5,000 para malecones, puertos, desagüe, navegación y proyectos de energía de agua combinada: En otras palabras, ninguno se llevó a cabo.

Russell y Trevelyan hicieron una regla de Trabajos Públicos que se encontró después también en la Constitución de la Confederación de Jefferson Davis:

"Cualquier trabajo público hecho no será de una naturaleza para beneficiar a cualquier individuo en cualquier grado mayor que todo el resto de la comunidad."

Para desesperación de los mejores granjeros irlandeses que estaban intentando salvar a sus compatriotas, esta regla eliminó todos los proyectos para desagües de pantanos - la única manera de aumentar rápidamente producción de comida - sobre la base que esto beneficiaría de preferencia a esos viviendo cerca del pantano a drenar. Éste era el argumento común de "comercio libre" contra hacer infraestructura por el gobierno, que se usó contra Abraham Lincoln de Illinois por una red de ese mismo tiempo. Como resultado de esta "regla", los Trabajos Públicos durante el hambre irlandesa sólo construyeron caminos que fueron un tipo de infraestructura que el país ya tenía suficiente. Los sueldos estaban supuestamente puestos a los niveles de subsistencia, pero cuando las personas desesperadas inundaron los "Trabajos," los sueldos se pagaron a menudo semanas más tarde, y muchos miles pasaron hambre a muerte "en los Trabajos." Entretanto, en las Workhouses (llamadas Casas Pobres el próximo año después del pasaje de la Ley de Pobres irlandesa), varios cientos de miles de mayores, débiles, y jóvenes niños se apiñaron muriendo más despacio de desnutrición y enfermedad.

La Mueca de Tavistock

Lord John Russell evaluó los informes del segundo fracaso completo y consecutivo de la cosecha de patatas como ninguna razón para cambiar de política. Lord Russell, 6to Duque de Bedford, era conocido por su estatura pequeña y sonrisa helada; él era tan frío y arrogante que incluso su hermano, el Marqués de Tavistock, le dijo que él era ofensivo para sus propios seguidores Whig.

Por el invierno de 1846-47, las personas irlandesas habían empezado a morir de inanición en grandes números. El Canciller del Fisco de Lord Russell, Sir Charles Wood, anunció que no habría ninguna importación gubernamental más de maíz indio o cualquier otra comida - la empresa privada lo proporcionaría. Él anunció, que el problema en 1845-6 había sido que

"los comercios privados habían sido paralizados por compras del gobierno", y que "comerciantes habían declarado que no importarían comida en absoluto si el gobierno lo hacía así".

Los Trabajos públicos serían limitados a un año, y acabados por Ago 15 de 1847, y su gasto era para "caer completamente sobre personas poseedoras de propiedad en el apenado distrito".

Así, Sir Charles Wood. En otoño de 1846 fallaron las cosechas en muchos países europeos. Los gobiernos franceses y alemanes y postores compraron grandes cantidades de grano en América y en otras partes, mientras el gobierno británico "se sentaba fuera". Distribuidores de comida en Irlanda estaban ahora cobrando precios enormes a los que Trevelyan dio la bienvenida en una carta al Coronel Routh:

"Los precios altos tendrán influencia reguladora, como nada se calcula para atraer más suministros, y sobre todo de América.... No anime la idea de prohibir exportaciones (de Irlanda): el Comercio Libre perfecto es el curso correcto. Nada ha de ser hecho para el Oeste de Irlanda que podría enviar los precios, ya altos, todavía más altos para las personas que, diferente los habitantes de la Costa Oriental de Irlanda, tengan que depender de sus propios ejercicios".

Las evicciones estaban siguiendo ahora masivamente y estaba claro que la inanición al por mayor tendría lugar en 1847. El Coronel Routh mandó un memorando a sus funcionarios de alivio:

"represente a los solicitantes para los suministros del gobierno de comida, la necesidad para la empresa privada y importaciones".

En diciembre 1846 Whitehall pidió a todos los funcionarios del Comisariato en Irlanda cesar todas las ventas de comida. El Coronel Routh agregó en un memorando:

"Aun cuando era factible en el momento abrir nuestros depósitos [él supo que ellos estaban realmente vacíos] sería perjudicial a los dueños de grano, ya que en la actualidad pueden comprenderse precios extraordinarios"

Si éste parece un endoso gubernamental egregio de acanalar precios, Trevelyan lo repitió él:

"Si los distribuidores fueran a confinarse a lo que en circunstancias ordinarias podría ser considerado ganancias justas, la escasez se agravaría miedosamente...."

Trevelyan agregó que el gobierno también no haría nada sobre el nuevo problema - el hecho desastroso que todas las semillas de patatas habían sido comidas y no había nada que plantar en 1847:

"El momento que llegó al ser entendido que el gobierno proporcionaría semilla, se descansarían los ejercicios dolorosos de iniciativa privada para conservar una reserva de semilla".

Ninguna semilla se proporcionaría, y, cuando resultó, la cosecha 1847 de patata estaba para ser libre de quemadura, pero sin embargo sólo 20 por ciento de lo normal por falta de semilla y la muerte, agotamiento, o enfermedad de las familias de granjas. La oportunidad no sería repetida: la cosecha de 1848fue destruida de nuevo por quemadura. En enero 1847, el gobierno británico quebró la Circular #38, qué la Mesa Irlandesa de Trabajos Públicos había emitido y había permitido "la tarea de trabajo familiar" bajo una propuesta de emergencia sensata de algunos grandes granjeros. Habrían pagado sueldos a familias de granja para trabajar su propia tierra, y más sueldos por también trabajar en proyectos de desagüe.

"Es bastante imposible", le escribió a Trevelyan, "para mis señores dar su sanción a partes que son pagadas por fondos públicos por el cultivo de su propia tierra".

Ese mismo mes, el Coronel Routh informó en el condado más pobre de Irlanda, Skibereen que 50,000 libras de renta se habían pagado en 1846; había sólo 12 hacendados, todos señores y caballeros británicos. El gobierno también derrotó una propuesta de Lord George Bentinck en el Parlamento, para un acto que construya un ferrocarril en Irlanda y consolidado por la Tesorería británica. El gobierno de Lord Russell, sin embargo, pudo hacer un refinamiento en su política "comercio libre" hacia el genocidio que realmente ahora recoge çimpetu en Irlanda.

Ellos aprobaron la Ley de Pobres irlandesa para acabar todos los Trabajos Públicos británicos en Irlanda en agosto de 1847, y a cambio para establecer cocinas de sopa a los Workhouses existentes, y nuevos Workhouses "a ser construidos". Lo que ellos pensaron era "des-reglamentación" de trabajos públicos, dejándolos completamente a iniciativa (y financiación) de "Uniones de Ley de Pobres" locales en Irlanda que fue consolidada por "tasas" locales (impuestos). Lo que ellos produjeron, quizás intencionalmente, era caos total y desesperación, como el Coronel Routh ordenó a las Uniones de Ley de Pobres (qué estaban todas completamente en quiebra) reemplazar (es decir, desahuciar) a los ancianos y débiles de las Workhouses para constituir la forma de "robustos" esqueletos que informarían para trabajar allí a cambio de sopa para sus familias.

Pero desde que el gobierno británico todavía estaba expendiendo un poco de dinero público en Irlanda, Sir Charles Trevelyan quiso eso envuelto rápidamente:

"el gobierno sería relevado ahora", anunció él, "de alimentar a las personas a través de sus funcionarios".

En una carta privada de ese mes, febrero 1847, él agregó:

"es duro sobre las personas pobres ser privadas de saber que ellos están padeciendo una aflicción de la Providencia de Dios".

Y Trevelyan agregó cartas amenazantes al Coronel Jones cabeza de Trabajos Públicos y la cabeza de la nueva Comisión de Alivio Sir John Burgoyne, diciéndoles que estaban gastando demasiado dinero.

Avería

En febrero-marzo 1847 vino la implosión y avería final del "comercio libre": la comida importada privada de América llegó en la cantidad de 100,000 toneladas; algunos nunca llegaron a los mercados por falta de infraestructura (carreteros que habían perdido a sus obreros y habían vendido su equipo), y el resto no podría venderse por la falta de compradores con algún dinero. Los precios de granos ahora se derrumbaron. El tifo empezó a extenderse en marzo, así que en adelante, desde ese punto las clases mejores en Irlanda murieran también en grandes números.

Como un comentario final al "comercio libre", Trevelyan había enviado a su secretario para enviar esta declaración a todas las Uniones de Ley de Pobres en julio, 1847:

"Hay mucha razón para creer que el objeto del Acto de Alivio se pervierte grandemente y que frecuentemente se aplica solamente como un medio de agregar a los consuelos de las clases bajas... en lugar de ser, como intencional, una provisión para los absolutamente destituidos, y con el propósito de mantenerlos fuera de la inanición absoluta.... Los Comisionados no pueden pero se quejan de hallar que las demandas por raciones de muchos distritos que aumentan continuamente, y a veces grandemente, sin incluso una palabra de explicación para considerar para esto".

Desde ahora el costo entero del alivio de los destituidos y hambrientos en las "tasas" locales eran pagas por propietarios, otro lado de la "burbuja de renta" de "comercio libre" británico en Irlanda, se expuso ahora. Lord Mountcashel presentó las cifras siguientes a la Casa de los Lord: de la recolección de renta anual en Irlanda de £13 millones (una cantidad grande), la clase de propietarios pagó 10.5 millón anual en libra-esterlina sobre "hipotecas y dinero prestado" a banqueros de la City Londres y especuladores en bienes raíces. Montcashel estaba haciendo claro que un aumento en tasas, ahora planeado por el gobierno británico, vaciaría con sifón el dinero de los pagos de hipoteca, Y, efectivamente bastante, en verano 1847 tarde, los mercados financieros de Londres cayeron, cuando la especulación de los dos años anteriores en rentas, trigo, ventas, y acciones de la vía férrea extranjeras se derrumbaron.

Con ese derrumbe, el gobierno británico "hirió " sus préstamos de trabajos públicos y los diminutos gastos de alivio en Irlanda en agosto de 1847. Sólo Lord Clarendon, Virrey de Irlanda, seguía siendo la voz protestando:

"¿Qué será hecho con estas hordas? Sáquelos de la faz de la tierra, usted dirá, permítales morirse. Pero hay una cierta responsabilidad que atada a esto".

Los arrendatarios de Lord Palmerston

Los propietarios en Irlanda intentaron desahuciar a todos los arrendatarios para poder reducir el número de locales destituidos, y por consiguiente sus tasas (el impuesto de alivio al pobre). Ellos empezaron a conseguir, no sólo evicciones, sino juicios delictivos por el no-pago de renta, arrojjando a padres de familia a la cárcel. Esto - como los propietarios pensaron - finalmente puso en migración por el Atlántico que se volvió un diluvio de hambrientos portadores de tifo, agonizantes en Canadá y luego a Nueva Inglaterra en 1848-9. Increíblemente, las grandes exportaciones de comestible de Irlanda continuaron desde 1848 y 1849, qué eran los años en los que la población irlandesa cayó rápidamente de 8 millón a 6 millón a través de la muerte y emigración (y solo 40 por ciento de los emigrantes murieron cruzando el Atlántico).

En noviembre 1848, las exportaciones de comida de Cork en un solo día, era 147 balas de tocino, 255 barriles de carne de cerdo, 5 cascos de jamones, 3,000 sacos y barriles de avenas, 300 bolsas de harina, 300 cabeza de ganado, 239 ovejas, 542 cajas de huevos, 9,300 cajas [sobre uno-cuarto de un barril] de manteca, y 150 cascos de comestible misceláneos. Pero el inspector de los Trabajos Públicos en Cork en el mismo mes escribió sobre los rollos de "workfare" público: "Las listas son inútiles. Nadie contesta su nombre. Ellos se han ido, o están muertos".

1848 fue el año en que tuvieron lugar las "revoluciones" e insurrecciones contra esos gobiernos europeos objetivos de los británicos, particularmente Francia. El Ministro extranjero Lord Palmerston manipuló y dirigió personalmente los agentes de la "Joven Europa" que fomentaron estas insurrecciones. Al parecer ese año fue intentado un muy pequeño y patético "levantamiento" por el movimiento  "Joven Irlanda"; pero de hecho, Lord Russell había escrito a Palmerston tres meses más temprano, reconociendo que esta "Joven Irlanda" estaba controlada por Palmerston.

"Yo no estoy todavía listo para adoptar, como Mr. Pitt, ‘desgarrantes medidas’ para forzar una rebelión", le escribió a Russell en diciembre, 1847. Así él estaba admitiendo, al mismo tiempo, que el Levantamiento irlandés de 1798 había sido patrocinado y controlado por el entonces primer Ministro William Pitt para forzar en Irlanda el gobierno ruinoso de "Comercio Libre" en lugar de la Constitución irlandesa de 1782. La operación principal de Palmerston ese año era la "Revolución 1848" en Francia que derrocó a Luis Napoleón porque los franceses habían estado negándose a abrir sus puertos al Comercio Libre británico. Pero él encontró tiempo para desahuciar nueve barcos cargados de sus arrendatarios irlandeses a Canadá, 2,000 personas en total.

Cuando las naves llegaron a New Brunswick, ellos levantaron tormentas de protesta - a borde de los niños, mayores y destituidos que estaban hambreados, muchos de ellos completamente desnudos:

"ellos tuvieron que ser vestidos por la caridad antes de que ellos pudieran, con decencia, dejar la nave". "El Concilio común de la Ciudad de St. John lamentó profundamente que uno de los ministros de Su Majestad, el Rt Hon Lord Palmerston... debe de haber expuesto tal numerosa y apenada porción de sus arrendatarios a la severidad y privaciones de un invierno de New Brunswick... No provistos con medios comunes de apoyo, con rotas constituciones y casi en un estado de desnudez".

El Congreso americano pasó legislación de la emergencia al principio para bloquear las "naves de tifo" de inmigrantes irlandeses para desembarcar. Palmerston como ministro extranjero puso gran presión en el gobierno americano para abrir algunos de sus puertos a este particular la exportación humana de Comercio Libre británico.

La mayoría de los irlandeses desembarcó en Canadá, pero si ellos vivieran, ellos no se quedarían allí. Como el Gobernador General de Canadá Lord Dunham admitió entonces:

"En el lado americano todo es bullicio y actividad. En el lado británico de la línea, con la excepción de unas manchas favorecidas, todos parecen desechos y desolación."

Así los inmigrantes irlandeses caminaron por la frontera a Nueva Inglaterra, donde ellos continuaron desembarcando, y para vivir más en barrios bajos con esperanzas de vida por Edad de Piedra en 20 años. Entre 1902 y 1921, la independencia nacional irlandesa de Gran Bretaña fue ganada finalmente por el movimiento Sinn Fein que se construyó sobre el rechazo de Comercio Libre británico y el abrazo de las ideas del "Sistema americano" economistas Friedrich List, Matthew Carey y Henry Carey.

Las políticas de William Pitt, Palmerston, Lord Russell y sus herederos, incluso Lord Bertrand Russell, Charles Trevelyan et al son precisamente las políticas de Margaret Thatcher y su liga Bush "neo-conservadora" los seguidores del libre-comercio hoy. El dogma británico "Comercio Libre" no tiene ningún lugar en una conferencia de la Casa Blanca sobre desarrollo económico.

Nota

1. [retorno al texto] Vea Radcliff Salaman, debajo.
Para Más Lectura
Colum, Padraic, We Ourselves. New York and Dublin: Publisher, 1946.
Costigan, Giovanni, History of Modern Ireland. Cleveland, Oh: Western  Publishers, 1959.
Curry, Eugene O., (ed.) Irish Historical Documents. Dublin: 1868. McFee, Robert, Ireland. New York: Allen and Unwin, 1962.
Griffith, Arthur, The Resurrection of Hungary: An Example for Ireland. Dublin: Sinn Fein movement, 1905 and 1914.
Salaman, Radcliffe, The History and Social Influence of the Potato. Cambridge and New York: Cambridge University Press, 1985. Este volumen proporciona una relato año-por-año del hambre de patata en Irlanda.
Woodham-Smith, Cecil, The Great Hunger: Ireland 1845-49. London: 1962.